miércoles, 28 de agosto de 2013

AFRODITA O VENUS


La diosa griega Afrodita o romana Venus es la diosa del amor, la belleza, la lujuria, la sexualidad y la reproducción. No es un amor en el sentido cristiano o romántico, sino específicamente Eros, es decir, la atracción física o sexual.

Afrodita se casó con Hefesto, dios del fuego, y pronto lo traicionó con Ares, el dios guerrero. A la diosa se le atribuyen otros numerosos amores, Adonis y Anquises entre otros. Sus hijos fueron Eneas y Cupido (Eros en Grecia).

El culto de esta divinidad era universal, pero no le sacrificaban víctimas, y sus altares no eran jamás manchados con sangre; contentábanse con quemar incienso y perfumes. Sus templos principales eran los de Pafos, Amatonte e Idalia en la isla de Chipre; los de Cnido en la Caria; el de Citerea en el Peloponeso y el del monte Erix en Sicilia.

Algunos artistas representan a Afrodita sentada en un carro arrastado por palomos, cisnes o pájaros; una corona de rosas y mirto circunda sus blondos cabellos.El escultor Praxíteles hizo para los habitantes de Cnido una estatua de Afrodita, considerada como una obra maestra. Entre los atributos que la caracterizan se encuentran la rosa, la manzana, el mirto -el arbusto de su predilección- y las palomas.

Venus era una importante diosa romana que desempeñaba un papel crucial en muchas fiestas y mitos religiosos romanos. Desde el siglo III a.C., la creciente helenización de las clases altas romanas la identificó como equivalente de la diosa Afrodita. De esta forma Venus fue la esposa de Vulcano. Virgilio, como halago a su pueblo romano a través de su legendario fundador Eneas.



AFRODITA DE CNIDO
Copia romana de original de Praxíteles
360 a.C.
Ciudad del Vaticano, Palacios Vaticanos




LA VENUS DEL ESPEJO
Diego Velázquez
1647 - 1651
National Gallery, Londres



EL NACIMIENTO DE AFRODITA

La diosa de la belleza y del amor, nació de la espuma del mar cerca de Pafos (Chipre), provista de todos los encantos. La "surgida de la espuma" llegó al mundo después de que Cronos cortase durante la Titanomaquia los genitales a su padre, Urano o el Cielo, con una hoz adamantina y los arrojase tras él al profundo mar.

En la obra maestra de Hesíodo, Teogonía, cuenta que los genitales "fueron luego llevados por el piélago durante mucho tiempo. A su alrededor surgía del miembro inmortal una blanca espuma y en medio de ella nació una doncella", ya adulta. Este mito de Venus (el nombre romano de Afrodita) nacida adulta, Venus Anadiómena ("Venus saliendo del mar"), fue una de las representaciones icónicas de la diosa.

Basándonos en estas leyendas Afrodita es miembro de una generación anterior a la del propio Zeus. se contaba en el V libro de la Ilíada otra versión sobre el origen de la diosa: según ésta, Afrodita era hija de Dione, la diosa oracular original. De acuerdo con las afirmaciones de Homero, Afrodita, aventurándose en batalla para proteger a su hijo Eneas, era herida por Diomedes y vuelve con su madre, postrándose de rodillas para ser reconfortada. Dione era una divinidad equiparable a Gea, la Madre Tierra, a quien Homero trasladó al Olimpo alude a un hipotético panteón protoindoeuropeo oroginal. La propia Afrodita fue llamada a veces "Dione". Una vez que el culto a Zeus hubo usurpado el oráculo-robledo de Dione en Dódona, algunos poetas lo tuveron por parte de Afrodita.

Algunos autores incluso consideran que Afrodita era hija de Talasa, la personificación femenina del mar, y Zeus.


EL NACIMIENTO DE VENUS
Sandro Boticelli
1484 - 1486
Uffizi, Florencia



AFRODITA EN EL OLIMPO

Afrodita no tuvo infancia: en todas las imágenes y referencias literarias nació adulta, núbil e infinitamente deseable. En muchos de los mitos menores tardíos en los que participa se la representaba vanidosa, malhumorada y susceptible. 

Después de nacer abordó a la isla de Citerea por mar, donde fue acogida por las Horas, las personificaciones o diosas del orden de la naturaleza y de las estaciones, si bien posteriormente fueron consideradas como diosas del orden en general y de la justicia. Éstas la hicieron sentar en unn carro de excepcional diafanidad y la transportaron al Olimpo; allí las Risas, las Gracias y los Juegos constituían su cortejo.

Un maravilloso ceñidor añadía aún nuevos encantos a su poder y a sus atractivos. Cuando se presentó ante los dioses quedaron éstos maravillados, y cada uno de ellos la pretendía por esposa. Zeus concedió su mano a Hefesto, que acababa de inventar el rayo mediante el cual había sido posible exterminar a los Gigantes.

Aunque es uno de los pocos individuos del panteón griego realmente casados, le es infiel a su marido con suma frecuencia. Afrodita, diosa inconsiderada y frívola, enojada en extremo de tener por marido un herrero cojo, sucio y rudo, se mostraba complacida ante los halagos de que era objeto por parte de los cortesanos. El dios de los borrachos, el dios de los guerreros, Adonis, hijo de Myrrha, y muchos otros, consiguieron, sin gran esfuerzo, alegrarla en sus contrariedades.

Hefesto es una de las deidades helénicas más ecuánimes; en el relato recogido en la Odisea, Afrodita parece preferir a Ares, el voluble dios de la guerra. Es uno de los pocos personajes mitológicos helenos que desempañó un papel importante en la causa original de la propia Guerra de Troya: no sólo ofreció a Helena a Paris, sino que el rapto se llevó a cabo cuando éste, al ver a la reina espartana por primera vez, se vio abrumado por el deseo de poseerla, lo que corresponde a la esfera de Afrodita.


MARTE, VENUS Y CUPIDO
Tiziano
1530
Kunsthistorisches Museum



AFRODITA Y HEFESTO

Debido a su inmensa belleza, Zeus temía que Afrodita fuera la causa de violencia entre los otros dioses. Por ello la casó con Hefesto, el severo y malhumorado dios del fuego y la fragua. Otra versión cuenta que Hera, madre de Hefesto, lo arrojó del Olimpo al considerarlo horrible y deforme. Éste consiguió su venganza atrapándola en un trono mágico y exigiendo a cambio de su liberación la mano de Afrodita.

Hefesto se creía bien afortunado al haberse casado con la diosa de la belleza, forjando así para ella hermosa joyería, incluyendo el cesto, un cinturón que la hacía incluso más irresistible para cualquiera. La infidelidad de Afrodita con su matrimonio hizo que buscase la compañía de otros, normalmente Ares. Hefesto fue informado del adulterio con Ares por el Sol, que todo lo ve. Como venganza, atrapó con ingenio al dios guerrero con su esposa con una red de finas cadenas que había dispuesto sobre el lecho para que cayeran al más mínimo contacto. Entonces llamó al resto del escuadrón olímpico para burlarse de ellos. Algún dios desenfadado comentó que no le habría importado sentir tal vergüenza. Hefesto no los liberó hasta que Poseidón le prometió que Ares pagaría desagravios, pero ambos escaparon tan pronto como levantó la red, no manteniendo su promesa.



VENUS Y ADONIS

EL NACIMIENTO DE ADONIS

Adonis era el hijo del rey de Chipre, Ciniras, y de su hija Mirra. Narra el mito que la joven, estando preparada para tomar marido, rechazó todos los pretendientes por estar enamorada de su padre. Sus sentimientos los ocultaba en secreto y, desesperada por su estado, decidió ahorcarse. Sin embargo, fue salvada por una nodriza que, cuando supo la dramática verdad, decidió ayudarla. Una tarde, la mujer habló al rey de una joven muy bella que estaba locamente enamorada de él; con la oscuridad de la noche por cómplice, condujo a Mirra al tálamo nupcial del padre, que yació con ella nueve noches.

Una noche, curioso, el rey iluminó a su amante descubriendo la inesperada verdad. Inmediatamente intentó matar a Mirra, pero ella escapó y suplicó a los dioses que la transformaran en otro ser vivo para no ofender a nadie, ni vivo ni muerto. Sus palabras fueron escuchadas y los dioses la convirtieron en el árbol de la mirra. EL hijo que llevaba en su vientre vivió en el interior del árbol hasta que, con la ayuda de la diosa del parto, Lucina, logró romper la corteza.


EL NACIMIENTO DE ADONIS
Tiziano Vecellio
1507
Museo d'Arte Medioevale e  Moderna, Padua




ADONIS
Bertel Thordvalsen
Thordvalsen Museum, Copenhague



Herida por error por una de las flechas de su hijo Cupido, Afrodita se enamoró de Adonis, y pasaba los días con él de caza descuidando sus deberes divinos. La diosa, consciente del destino del muchacho, le aconsejó que evitase las bestias agresivas y que se concentrase en animales más mansos. 

Un día, mientras Adonis se encontraba cazando solo, sus perros olfatearon las huellas de un jabalí y lo persiguieron sin cesar. El gentil cazador, olvidando los consejos de la diosa, hizo lo mismo, alcanzó el animal y le acertó pero sin llegar a matarlo. Enfurecido, el jabalí lo agredió hiriéndolo de muerte. En vano acudió Afrodita, desesperada. En memoria de su luto la sangre del muchacho fue transformada en anémonas, una flor de breve duración, breve como la vida del joven.


VENUS Y ADONIS
Tiziano Vecellio
1553 - 1554
Museo del Prado, Madrid




LA MUERTE DE ADONIS
Luca Giordano



EL PAPEL DE AFRODITA EN LA GUERRA DE TROYA

El punto de partida para el estallido de la terrible Guerra de Troya fue la boda entre el rey mortal Peleo y la diosa Tetis. Tanto diversas divinidades como mortales fueron invitados a las bodas de los futuros padres del célebre Aquiles. Solamente la diosa de la Discordia Eris no fue invitada a la celebración. Como venganza, ésta apareció en medio de la fiesta con una manzana dorada que llevaba inscrita la palabra kallistei (es decir, para la más hermosa"), que arrojó después entre las diosas.

Afrodita, Hera y Atenea reclamaron cada una por su lado ser la más bella y, por tanto, la justa propietaria del fruto. Estuvieron de acuerdo en llevar el asunto ante una gran autoridad, el padre de los dioses, quien, al no querer el favor de ninguna de sus súbditas dejó la elección en manos de un mortal: Paris, el príncipe troyano antes de conocer su verdadera identidad. Hera procuró sobornarlo por todos los medios ofreciéndole un gran reino en el Asia Menor; mientras, Atenea le garantizaba la sabiduría, la fama y la gloria eterna en la batalla; pero Afrodita, susurrándole, le entregaba como esposa a Helena, la mujer mortal más hermosa del mundo. Atónito ante todo lo que le ofrecían, Paris no dudó y eligió a la diosa del amor. Viendo el resultado del pleito, las otras dos diosas encolerizaron y a través del rapto de Helena provocaron directamente la Guerra de Troya.


EL JUICIO DE PARIS
Peter Paul Rubens
1639
Museo del Prado, Madrid



OTRAS HISTORIAS DE AFRODITA

AFRODITA E HIPÓLITO

En una de las tradiciones defendidas de la historia de Hipólito, la diosa de la belleza era el catalizador de su muerte. El joven desdeñó su culto por el de Artemisa y, como venganza, Afrodita provocó que su madrastra, Fedra, se enamorase de él. Sin embargo, la diosa sabía que Hipólito la rechazaría.

En la versión más popular de la historia de Eurípides, Fedra clamaba venganza contra Hipólito suicidándose y dejando una nota en la que relataba a Teseo, su marido y padre del joven Hipólito, que éste la había violado sin piedad. Hipólito, por su parte, había jurado no mencionar el amor de Fedra por él y rehusó noblemente defenderse a pesar de las consecuencias. Teseo maldijo en ese momento a su hijo, maldición que Poseidón estaba obligado a cumplir. Así, Hipólito fue sorprendido por un toro que surgió del mar y asustó a sus caballos, haciendo volcar su carro. 

Curiosamente esta no es la muerte que Afrodita urde en la obra Hipólito, pues en el prólogo se afirma que espera que Hipólito sucumba a la lujuria con Fedra y Teseo les sorprenda juntos. Hipólito perdona a su padre antes de morir y Artemisa revela la verdad a Teseo antes de jurar que matará a uno de los amores de Afrodita, Adonis, como venganza.


FEDRA
Alexandre Cabanel
1800



LAS INTROMISIONES DE AFRODITA

  • Galuco de Corinto, el hijo de Sísifo, enfadó a la diosa. Ésta hizo que los caballos del mortal enfureciesen durante los juegos funerarios en honor al rey Pelias. Tanta era la locura de los equinos que llegaron a despedazar a su dueño. Desde entonces, el fantasma de Glauco espantaba, supuestamente, a los caballos durante los Juegos Ístmicos.
  • Momo fue presa de la mofa de Afrodita, lo que provocó su expulsión del Olimpo.
  • Afrodita figura como la bisabuela de Dionisos, dios del vino; pero en otras versiones se le consideraba su amante.
  • En el libro III de la Ilíada de Homero, Afrodita salvaba a su protegido troyano Paris cuando estaba a punto de ser asesinado por Menelao de Esparta.
  • Afrodita era muy protectora con su hijo, Eneas, quien luchó en la Guerra de Troya. Diomedes estuvo a punto de matar al joven en batalla, pero Afrodita lo salvó. El aqueo hirió a la diosa, dejando ésta caer a su hijo, volando al Monte Olimpo. Entonces Eneas fue envuelto por una nube creada por Apolo, quien lo llevó a Pérgamo, un lugar sagrado del reino de Troya. Allí fue la hermana del dios sol, Artemisa, quién curó a Eneas.
  • Fue Afrodita quién convirtió a Anaxarete en piedra por reaccionar tan desapasionadamente a las súplicas de Ifis, para amarla, incluso tras el suicidio de éste.





PIGMALIÓN Y GALATEA

Pigmalión era un escultor que no había encontrado a la mujer digna de su amor eterno. La diosa Afrodita se apiadó del hombre y decidió enseñarle las maravillas del amor. Un día. Pigmalión fue inspirado por un sueño de la diosa para fabricar una mujer de marfil muy semejante a ella, a la que llamó Galatea. Pigmalión se enamoró de la escultura y se dio cuenta que no podría vivir sin ella. Rezó, pues, a Afrodita, quien llevó a cabo la última parte de su plan infundiendo vida a la bella Galatea, llegando así a tener el amor.

Otra versión de esta historia relata que las mujeres de la ciudad en la que Pigmalión habitaba se enfadaron por no haberse emparejado con nadie, y pidieron a Afrodita que lo obligase. La diosa aceptó el reto y fue esa misma noche a ver a Pigmalión, rogándole que eligiese una mujer con la que casarse y advirtiéndole de que si no, lo haría ella en su lugar. No queriendo tomar tal decisión, Pigmalión le suplicó más tiempo, pidiéndole que le permitiese hacer una escultura de la diosa antes de elegir novia por lo que, alagada, Afrodita aceptó.

Pigmalión empleó mucho tiempo haciendo pequeñas esculturas de arcilla, afirmando que era necesario para poder elegir la pose verdaderamente adecuada. Cuando comenzó a hacer la escultura real, quedó sorprendido al descubrir que necesitaba terminarla, incluso sabiendo que tendría que casarse con alguien al terminar su obra maestra. La razón para ello era que se había enamorado de su creación: cuanto más trabajaba en ella, más la cambiaba hasta dejar de parecerse a la diosa.

En el mismo momento en que Pigmalión se separó de la escultura terminada, Afrodita apareció y le dijo que eligiese a la mujer con quien pasaría el resto de su vida. Sin embargo, Pigmalión eligió a la estatua, a lo que la diosa respondió que era algo totalmente imposible, pidiéndole otra vez que eligiese otra. Pigmalión se aferró a la estatua, y rogó a Afrodita que lo transformarse a él en estatua para así permanecer junto a ella. Afrodita se apiadó tanto que en vez de ello infundió vida a Galatea.


EL ORIGEN DE LA ESCULTURA/
PIGMALIÓN ORA A LA ESTATUA DE
VENUS
Jean-Baptiste Regnault
1786
Palacio Versalles



ATALANTA E HIPÓMENES

Atlanta, hija de Jaso, era una bella muchacha y una excelente cazadora. Rechazaba aceptar ningún vínculo porque los oráculos le habían predicho que, una vez desposada, ya nunca sería la misma. Para desanimar a sus pretendientes, solía desafiarlos en concursos de carreras, prometiendo su mano en caso de victoria o la muerte en caso de derrota. Durante mucho tiempo, Atalanta permaneció invicta, hasta ser desafiada por Hipómenes que, para vencer, recurrió a una estrategia sugerida por Afrodita: la diosa le dio tres manzanas de oro procedentes del jardín de las Hespérides y le aconsejó que las dejara caer al suelo, una a una, para frenar la carrera de la joven. Inevitablemente atraída por los frutos,  Atalanta se detuvo tres veces a recogerlos, perdiendo así la carrera. 

Sin embargo, Hipómenes olvidó agradecer a Afrodita la ayuda y provocó su venganza. Un día, mientras estaban en el bosque junto al templo de Cibles, Hipómenes y Atalanta fueron presa de una pasión suscitada por la diosa del amor y, reos de haber profanado el lugar sagrado, como castigo fueron transformados por Afrodita en leones.


ATALANTA E HIPÓMENES
Guido Reni
1622 - 1625
Nápoles, Museo Nazionale di Capodimonte

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