jueves, 29 de agosto de 2013

JANO


Jano es una de las figuras más antiguas de la tradición romana, que no existía en la griega, era uno de los dioses mayores del cielo. Aunque ocupaba un lugar relevante en la religión romana, su papel no está muy claro. Es cierto que los antiguos lo tenían en gran consideración: Macrobio, escritor latino del siglo V, afirma su superioridad sobre todos los dioses y lo denomina deus deorum ("dios de los dioses"). A pesar de la poca información, es plausible que su papel, al menos en los albores de la civilización romana, fuese incluso preeminente respecto al de Júpiter. Las funciones atribuidas son numerosas: se le consideraba como el dios del principio y del fin, el dios que preside toda entrada y toda salida, Jano abría el año, inauguraba las estaciones y era considerado el "portero" del cielo. Así, a menudo se le identificaba como patuleius ("el que abre") y clusius ("el que cierra").

En la tierra, Jano era el dios protector de los pasos y las puertas. Dado que todos los pasos miran hacia dos direcciones opuestas, delante y detrás, al dios se le representaba con dos rostros contrapuestos y era llamado Jano bifronte. Por tanto, representaba la dualidad.

Al ser el dios de todo principio, se le atribuían numerosas funciones. Como le estaba consagrado el inicio, protegía los primeros pasos de toda empresa o actividad. Por tanto, era habitual que se le invocase antes de llevar a cabo cualquier acción. 

Durante el renacimiento, la imagen del dios con dos rostros opuestos, se asoció al pasado y el futuro y acabó por acompañarse de la alegoría de la Prudencia. 


MONEDA CON JANO BIFRONTE

No hay comentarios:

Publicar un comentario