jueves, 22 de agosto de 2013

ATENEA O MINERVA


Minerva (en Roma) o Atenea (en Grecia), también conocida como Palas Atenea, hija de Zeus y Metis, diosa de la prudencia, es una de las divinidades más importantes del Olimpo. Era la diosa de la guerra, la civilización, la sabiduría, la estrategia, de las artes, de la justicia y de la habilidad. Fue tanto una de las principales divinidades del panteón griego y una de los doce olímpicos, por lo que recibió culto en toda la Antigua Grecia y en toda su área de influencia, desde las colonias del Asia Menos hasta las de la Península Ibérica y el norte de África.

Atiende numerosas funciones como diosa: aconseja a los hombres tanto en la guerra como en la paz y es portadora de todo bien. Considerada desde el principio como diosa de las artes bélicas, más tarde adoptó también el papel de protectora de las ciencias, las artes y toda sabiduría y saber. Como guardiana de las actividades intelectuales, defiende las artes del hilado y del tejido. Gracias a su ingenio, la diosa ideó el carro de guerra y la cuadriga. También ayudó a Argos a construir la nave del mismo nombre que acompañó a Jasón y los Argonautas en su empresa.

Minerva, en cambio, era también considerada la protectora de Roma como una de las mayores deidades al pertenecer a la llamada Triada Capitolina. Además, también era considerada la patrona de los artesanos.

A diferencia de Ares o Marte, quien encarna también la imagen de la guerra brutal y violenta, Minerva garantiza el orden y la legalidad, dando fuerza y prosperidad al Estado griego. Era imbatible en la guerra, ni el mismo Ares pudo derrotarla.

Como diosa guerrera, los atributos son claros: sus imágenes aparecen armadas de lanza, escudo, yelmo y égida, una especie de coraza de piel de cabrea.  Entre sus más famosos atributos también se encuentran la lechuza y el olivo, seres consagrados a ella.

Esta diosa suele representarse en la figura de una mujer de continente grave y severo, empuñando con su mano derecha una pica y con su izquierda un escudo. Ostenta sobre el pecho la verdadera égida, especie de coraza en la que se halla la cabeza de Medusa para infundir terror a todos sus enemigos. Su divina frente está protegida por un casco coronado por un penacho o un gallo. A sus pies aparece una lechuza o un buho, aves vigilantes, tranquilas y reflexivas.


ATENEA PENSATIVA
460 a. C. aprox.
Atenas, Museo de la Acrópolis


EL NACIMIENTO DE ATENEA

En el panteón olímpico Atenea siempre ha aparecido como la hija favorita del rey de los dioses. Sin embargo, la leyenda de su nacimiento genera controversia por las diferentes versiones que han llegado hasta hoy.

Homero llama a Atenea hija de Zeus, sin alusión alguna a su madre o a la forma en la que llegó a existir. mientras la mayoría de tradiciones posteriores coincidían al afirmar que nació de la cabeza del dios.

Gea y Urano habían predicho a Zeus que el hijo nacido de su unión con la oceánide Metis, su primera esposa, estaría dotado de la fuerza de su padre y de la sabiduría de su madre. El fruto de ambos gobernaría sobre los dioses y sobre los hombres cuando Zeus no estuviera. Para conjurar el peligro, el padre de los dioses devoró a Metis precisamente cuando estaba a punto de parir. La guardó en sus entrañas para que fuese él el único de beneficiarse de sus consejos. Atenea seguía viviendo en el cuerpo de su padre y, llegado el momento del parto, el padre de los dioses ordenó a Vulcano que le abriera la cabeza de un hachazo con un hacha minoica de doble hoja, el labrys. De su cabeza nació una adulta ya completamente armada. Según la leyenda, el milagroso nacimiento tuvo lugar junto al río Tritonio, en Libia.

Un segundo grupo de tradiciones mitologicas ha considerado a Atenea hija de Palas o Palante, el gigante alado a quien más tarde mataría por intentar violar su castidad, usando desde entonces su piel como égida protectora y sujetándose sus alas a sus propios pies.

Otra versión llevaba el origen de la diosa a Libia, considerándola hija de Poseidón y la ninfa Tritonis. Contaba Heródoto que en una ocasión Atenea se enfureció con su padre y se fue con Zeus, quien la hizo su propia hija. Este pasaje mostraba claramente la forma en la que los genuinos mitos helénicos antiguos fueron trasplantados a Libia, donde más tarde fueron considerados fuentes de los griegos. Sobre esta Atenea libia se contaba, además, que fue educada por el dios-río Tritón, junto con su propia hija Palas.

La relación entre Atenea y Tritón y Tritonis dio origen más tarde a las diversas tradiciones sobre su lugar de nacimiento, de forma que dondequiera que hubiese un río o fuente con ese nombre, como en Creta, Tesalia,, Beocia, Arcadia y Egipto, los habitantes de las regiones reclamaban que la diosa había nacido en ellos.


EL NACIMIENTO DE ATENEA
Ánfora ática de figuras negras
550 - 525 a.C.



ATENEA COMO DIOSA

Admitida que fue en al consejo de los dioses, gozó en él de grandes prerrogativas. Tenía, al igual que el mismísimo Zeus, el privilegio de disponer del rayo según le pluguiese; concedía el espíritu profético, prolongaba la vida de los mortales y les deparaba, después de su muerte, venturosas bienandanzas. Todas sus promesas eran puntualmente realizadas, todo lo que ella autorizaba con una señal  de cabeza había de tener riguroso cumplimiento.

En la Gigantomaquia ayudó al padre de los dioses y al famoso Heracles con sus valiosísimos consejos, y también tomó parte activa en el campo de batalla enterrando a Encélado bajo la isla de Sicilia y matando al terrible Palas.

En la guerra troyana estuvo del lado de los más civilizados griegos, aunque en su regreso a casa les envió tormentas, por la manera en la que Ayax Locrio había tratado a Casandra en su templo. Por otro lado, en la fábula de los Argonautas fue ella quien instruyó a los constructores del famoso barco Argo.

Constituída en protectora de sabios y artistas, había inventado la escritura, la pintura y el bordado; conocía también la música, pues sabía tocar la flauta con verdadera maestría; pero como le dañaba la boca y le producía fatiga, la arrojó con enfado en las aguas de una fuente.

Orgullosa de su excelso talento y de su belleza majestuosa, miraba con ojos encelados a todas aquellas mujeres que se jactaban de igualarla.



DISPUTA ENTRE ATENEA Y POSEIDÓN: ATENEA
COMO PATRONA DE ATENAS

Cuando los mortales empezaron a organizarse en comunidades abiertas, los dioses decidieron dividirse las ciudades y regiones que surgían por el mundo antiguo, donde recibirían los honores debidos y a las que ofrecerían protección.

Como Atenea y Poseidón se disputaban la posesión de Ática, y de su capital, la gran Atenas (que en realidad aún no tenía nombre), Zeus decidió asignar la tierra a quien de los dos hubiese otorgado a los mortales el don más valioso. Dando golpes con su gran tridente en la roca, Poseidón dio vida en la Acrópolis a un mar, una fuente de agua salada o, según otras fuentes, a un caballo. Por su parte, Atenea donó el primer olivo domesticado. Los ciudadanos, o su rey Cécrope, aceptaron el regalo de la diosa y con él el patronazgo de Atenea, pues les proporcionaba madera, aceite y alimento.

Una variante del relato era que los propios atenienses eligieron por votación a uno de los dos dioses para que diera nombre a su majestuosa ciudad. Todas las mujeres votaron por Atenea y todos los hombres por Poseidón. Ganó Atenea por un solo voto y Poseidón inundó la región. Para calmar la cólera del dios de los mares, desde entonces las mujeres dejaron de tener derecho al voto.



ATENEA CONSEJERA

Los mitos griegos clásicos contaban que Atenea fue quien guió a Perseo en su cruzada para decapitar a Medusa. Enseñó también a Heracles cómo despellejar al león de Nemea usando las propias garras del león para cortar la gruesa piel. Ayudó a éste también a derrotar a los pájaros del Estínfalo y a navegar en el Hades para capturar a Cerbero y a matar a la hidra de Lerna.

En otra historia tardía se defendía que la naturaleza astuta y perspicaz de Odiseo le ganó rápidamente el favor de Atenea, aunque en las épicas de tipo realista la diosa fue confinada a ayudarle sólo a distancia, como implantando pensamientos en su cabeza durante su viaje de vuelta de Troya. No es hasta que llega a la playa de una isla en la que Neusícaa lava sus ropas cuando la diosa puede llegar a dar una ayuda más tangible. Se aparecía en los sueños de Nausícaa para asegurar que la princesa rescatase al héroe y le enviase a Ítaca. La propia diosa se apareció disfrazada a Odiseo cuando éste llegó a su reino. Inicialmente le mentía diciéndole que su esposa Penélope se había casado y que a él se le dio por muerto. Sin embargo, Odiseo le miente también viendo a través de su disfraz. Complacida por su determinación y sagacidad, Atenea se le reveló y le contó todo lo que necesitaba saber para recuperar su reino, Ítaca. Le disfrazó, pues, como una anciano pobre para que no fuese descubierto por los pretendientes o por la misma Penélope y le ayudó a derrotar a éstos y a finalizar la subsiguiente disputa entre los familiares.


ATENEA Y HERACLES
Kylix ático de figuras rojas
480 - 470 a.C.
Staatliche Antikensammlungen, Munich



EL ORIGEN DE MEDUSA

En un mito posterioro, Medusa, quien a diferencia de sus dos hermanas gorgonas, era imaginada por los griegos clásicos del siglo V a.C. mortal y extremadamente bella. Medusa, una de las tres Gorgonas, había venido al mundo adornada con todos los atractivos personales; sus cabellos causaban la admiración de cuantos la contemplaban; innumerables amantes la pretendían por esposa. Engreída por tantos homenajes atrevióse a desafiar su belleza a Atenea y hasta se creyó superior a la diosa. Además, fue violada por Poseidón en un templo de Atenea.

Atenea, llena de indignación, transformó en serpientes los cabellos de la Gorgona, cubrió su cuerpo de escamas, puso dos alas a sus espaldas, desfiguró sus facciones y le dio un aspecto tan espantoso, que bastaba su presencia para causar la muerte o cambiar en piedras viles a los que tenían la desgracia de cruzarse con ella en su camino. Por eso cuando se advertía su proximidad trataban todos de esconderse o se daban a la fuga.

Cuando Perseo decapitó a Medusa, sus hermanas Esteno y Euríale lloraron su muerte con lastimeros sonidos emitidos por las bocas de las serpientes que poblaban sus cabezas, y se decía que Atenea imitó tales sonidos con un junco, inventando así la flauta. Sin embargo, la cabeza de Medusa en el escudo de Atenea era una garantía segura para su protección.


ATENEA GIUSTINIANI
Copia romana del original griego 
atribuido a Fidias
Museos Vaticanos, El Vaticano



LA HISTORIA DE ARACNE

Aracne también fue víctima de los airados celos de Atenea. Aracne, hija de un tintorero de lana, famosa obrera de la ciudad de Colofón, trabajaba con tanta pericia en las labores de bordado que de todas partes afluían curiosos para extasiarse ante sus primores. A pesar de que todo el mundo reconocía su destreza, dependía de la protección de Atenea. Este coro unánime de alabanzas le inspiró tal vanidad que llegó a desafiar a la misma diosa, invitándola a que demostrase, si podía, mayor suma de méritos.

El desafío fue aceptado: se pusieron una y otra en la obra. El trabajo de Atenea resultó sin duda muy perfecto, pero el de Aracne no le quedaba en zaga. Sobre la tela había ésta representado a Europa arrebatada por Zeus transformado en toro; Asteria forcejeando contra el mismo dios metamorfoseado en águila; Leda, de la que aquél se hacía amar tomando la forma de cisne; Alcmena, a la que engaña´ba usurpando los rasgos de la fisionomía de Anfitrión. También se podía ver al rey de los dioses cómo se introducía en la Torre de Dánae en forma de lluvia de oro, tornarse llama viva junto a Egina, y rendir el corazón indiferente de Mnemósine, vistiéndose de pastor.

El dibujo era tan perfecto y las figuras quedaban tan vivamente ejecutadas, que Atenea, no pudiendo descubrir en él defecto alguno, hizo pedazos el hermoso trabajo en que quedaban tan magistralmente representadas las locas aventuras de su padre, llevando su resentimiento hasta el punto de golpear a la joven Aracne, que llena de desesperación se ahorcó. Movida la diosa a compasión, sostúvola en los aires para que no se acabara de estrangularse y la transformó en araña. Bajo esta nueva forma, Aracne conserva aún su pasión por hilar y tejer la tela.


MINERVA Y ARACNE
Luca Giordano
1695
El Escorial, Monasterio de San Lorenzo

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