martes, 24 de septiembre de 2013

HÉCATE


Hécate era hija, según Hesíodo, del titán Persés y de Asteria. En un principio se representaba como uno de los aspectos de la luna y, por tanto, estaba ligada a la diosa Diana. Probablemente, personificaba la luna invisible (una luna nueva) que, precisamente porque no aparecía en el cielo, según los antiguos se encontraba escondida en las entrañas de la tierra. Así se explicaría la presencia de Hécate entre los dioses infernales.

Bajo este aspecto, pronto fue considerada la diosa de los espíritus y de las apariciones nocturnas: se movía de noche junto a las almas de los difuntos vagando por lugares mágicos y sepulcros. 

Considerada una divinidad que presidía la magia, era protectora de magas que de noche iban en busca de hierbas para sus encantamientos. De echo, se decía que Circe y Medea habían aprendido su arte de la diosa, y que eran algo así como sus ayudantes. 

En su aspecto de maga, a la diosa se le consagran las encrucijadas y ella misma es denominada Trivia o Triforme. Este nombre desvela la imagen que se le asigna como divinidad con un solo cuerpo pero con tres cabezas, posible alusión a las tres distintas fases de la luna: nueva, media y llena.

Era común también nombrar bajo el nombre de Hécate a Proserpina, mujer de Plutón y diosa de los infiernos. En honor a Hécate se celebraban todos los meses en Atenas unas fiesatas llamadas hacatesisas, donde los ricos de la polis ofrecían en las encrucijadas una comida pública llamada comida de Hécate, destinada principalmente a los pobres y viejos indigentes.


HÉCATE TRIPLE
Copia romana de autor griego
Museo Chiaramonti



HÉCATE 
William Blake
1795
Londres, Tate Gallery

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