miércoles, 25 de septiembre de 2013

LAS SIRENAS


Las sirenas eran divinidades marinas que, generalmente, eran consideradas hijas del dios-río Aqueloo y de una de las Musas, Terpsícore (la musa de la danza y poesía coral), Calíope (la musa de la elocuencia, belleza y la épica) o Melpómene (la musa de la tragedia).

Aunque eran ninfas de las aguas, tenían alas y el rostro de jóvenes hermosas. Según los mitos más antiguos vivían en una isla del Mediterráneo (concretamente en Sicilia, una isla vecina del cabo Pelore) donde, con sus fascinantes y embaucadores coros, atraían a los marineros que, completamente cautivados por la persuasiva melodía, se acercaban incautamente a la costa rocosa donde la nave acababa por estrellarse. Entonces, las criaturas se alimentaban de los restos de los imprudentes.

Conocidas más que nada por La Odisea de Homero donde son por primera vez citadas, hablaba sobre todo de dos. En la tradición posterior son entre tres y cuatro y se les asignaban diferentes nombres. Por tanto, no se sabe exactamente su número fijo, pues se ha llegado a especular que llegaron a ser cinco u ocho según las diferentes tradiciones.

Estaba decretado que cuando un hombre pudiese pasar junto a las Sirenas sin verse obligado a precipitarse haciea ellas, estas hijas de las aguas perecerían irremisiblemente. Ulises provocó la llegada de aquel hecho. Cuando todos los hombres de su tripulación se taparon las orejas con cera, el héroe de Ítaca no tuvo esa necesidad al haberse atado a un palo del barco. Así pudo atravesar aquellas aguas sin accidente alguno.

Ovidio narra que las Sirenas eran las compañeras de Proserpina, diosa del inframundo, y que, cuando la joven fue raptada por Plutón, tras vagar por el interior en busca de su amiga, pidieron a los dioses que las dotaran de alas para poderla buscar también por el mar. Según otras versiones del mito, la metamorfosis había sido un castigo impuesto por Ceres por no haberse opuesto de ninguna manera al rapto de su hija.

Las Lamias de la mitología grecolatina tienen semejanzas con las Sirenas. Eran, como ellas, criaturas seductoras en la que su cuerpo terminaba en cola de pez y en vez de manos tenían afiladas garras. Cuando los viajeros, atraídos por los cantos, se acercaban a ellas para admirarlas, éstas se incorporaban súbitamente, caían sobre ellos y los devoraban.


ULISES Y LAS SIRENAS
Cerámica ática
480 - 470 a.C.
Londres, British Museum




DESCRIPCIONES GRÁFICAS DE LAMIA


No hay comentarios:

Publicar un comentario