martes, 17 de septiembre de 2013

LOS CENTAUROS


Los legendarios Centauros, criaturas campestres mitad hombre mitad caballo, eran hijos del rey de los lapitas, Ixión, y de una nube. 

Tenían el torso de un humano, con dos brazos,mientras que la parte inferior del cuerpo, de cintura para abajo, era la de un caballo. Eran considerados seres bastos, violentos, agresivos, fuertes y altivos. 

Se pensaba que habitaban en Tesalia, concretamente junto al famoso monte Pelión, y que llevaban una vida completamente salvaje. Con el paso del tiempo, los Centauros fueron reduciendo ese carácter violento. Considerados como genios, estuvieron estrechamente relacionados con el mismísimo Baco, junto a los Sátiros y los Silenos. Dos Centauros se distinguieron entre todos los demás por su carácter peculiar, Quirón y Folo. Eran criaturas gentiles y benéficas, amigos de los hombres y mansos.


JOVEN CENTAURO
117 - 138 d.C.
Roma, Museos Capitolinos


CUPIDO CABALGANDO UN CENTAURO
s. I - II d.C.
París, Louvre


EL NACIMIENTO DE LOS CENTAUROS

Ixión era el rey de los lapitas, una tribu fuerte y considerablemente salvaje que vivía en Tesalia. El rey se enamoró de Dia, hija de Deioneo, que consiguió su mano a cambio de promesas a su suegro. Después de la boda, Deioneo reclamó lo pactado anteriormente, pero Ixión lo mató a traición arrojándolo a una fosa llena de brasas encendidas. Cargado con la peor de las culpas frente a un miembro de su propia familia, el rey de los lapitas enloqueció.

Solamente Júpiter tuvo piedad y lo liberó de la demencia. Sin embargo, Ixión volvió a mostrarse ingrato una vez más. De hecho, no solo se enamoró de la esposa de Júpiter, Juno, sino que intentó usar la violencia sobre ella. El padre de los dioses, o según otras versiones del mito la propia Juno, modeló una nube con rasgos de la reina de los dioses a la que Ixión se unió. Así, del encuentro sacrílego nacieron los Centauros. El gesto de Ixión no quedó sin castigo, que al final acabo en el Tártaro.


IXIÓN ENGAÑADO POR JUNO
Pedro Pablo Rubens
1615
París, Louvre


LAPITAS CONTRA CENTAUROS

Una de las leyendas más célebres que tiene como protagonistas a los Centauros es aquella que narra la salvaje y agresiva lucha contra los lapitas, pueblo de su padre, el rey Ixión. Tanto los lapitas como los Centauros eran seres rudos y violentos que habitaban la zona de Tesalia: los primeros vivían al lado de las pendientes meridionales del monte Olimpo, mientras que los segundos habitaban los bosques del Pelión.

Con ocasión de sus esponsales con Hipodamia, Piritoo, rey de los lapitas e hijo de Ixión, decidió invitar también a los Centauros, en virtud del parentesco que los unía al ser hijos del mismo padre. Durante el banquete, los Centauros, que no estaban acostumbrados a beber vino, se emborracharon. Uno de ellos llamado Eurito, completamente borracho, intentó ultrajar a Hipodamia. Su gestó desencadenó una pelea general que derivó a una lucha violenta y cruel, que terminó con la victoria de los lapitas. Entre tanto, los Centauros, derrotados, fueron obligados a dejar Tesalia.

La llamada Centauromaquía, la lucha de los Centauros, era un tema frecuente en el arte griego dado que, desde la antigüedad, el episodio se interpretaba como la lucha de la civilización griega contra la primitiva civilización pelasga, consdierada bárbara.


CENTAUROMAQUIA
Metopa del Partenón
447 - 432 a.C.
Londres, British Museum


ESCENAS DE CENTAUROMAQUIA
Metopa del Partenón


QUIRÓN

Quirón fue el más conocido y sabio entre todos los Centauros. Era hijo de una de las hijas de Océano llamada Filira y Saturno, padre de Júpiter. Saturno se unió a su amada adoptando el aspecto de un caballo para así, escapar de la ira de su mujer, Rea; por tanto, los rasgos de Quirón tienen origen en esa transformación, siendo así mitad hombre y mitad caballo.

Nacido inmortal, vivió en una gruta junto al monte Pelión, en Tesalia, donde tradicionalmente el pueblo Centauro vivía. Amigo de los hombres, sabio y prudente, era experto en numerosas artes, como la música, la caza, la medicina o la guerra. De echo, figura como maestro de numerosos héroes y dioses, como por ejmeplo, Hércules, Aquiles, Jasón o el mismísimo Apolo.

Herido por accidente por una flecha lanzada por Hércules, intentó curarse en vano aplicando medicamentos en la profunda llaga, que no podía curar porque los dardos estaban impregnados de un potente veneno. Vencido por el dolor, el centauro se retiró a una gruta y esperó ala muerte, aun siendo inmortal. Para que su deseo se cumpliese, Prometeo le cedió su propio derecho a morir, permitiendo que hallase la paz.


LA EDUCACIÓN DE AQUILES
Eugène Delacroix
París, Palacio Borbón

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