viernes, 13 de septiembre de 2013

SÁTIROS


Los Sátiros (también conocidos bajo los nombres de Faunos o Silvanos) son el correlato masculino de las Ninfas. De índole lasciva, son dioses-demonios de la naturaleza siempre ligados a la fecundidad. Se consideraban hijos de Mercurio y las Náyades, las ninfas de las fuentes, eran descritos como seres mitad humanos mitad animales. Tenían las piernas de un macho cabrío, las orejas en punta y dos cuernos pequeños que sobresalen de la frente.

Su hábitat habitual eran los montes y los bosques, donde se dedicaban, supuestamente, a la caza. Junto a las Ninfas y las Baantes, los Sátiros formaban parte también del famoso séquito de Baco. Así, continuamente se les describe, en compañía del dios del vino, vestidos con pieles de animales y adornados con hojas de vid. A su vez, bebían, tocaban instrumentos y cantaban. Era común la persecución de Ninfas o Ménades, víctimas de sus aviesas intenciones.

A los Sátiros se les consideraba divinidades hostiles porque, según los mitos, asaltaban a los animales, mataban a rebaños, atormentaban a mujeres y asustaban a cualquiera que estuviese en su punto de mira. AL tener esa mala fama, la imagen del sátiro durante la Edad Media y el Renacimiento, asimiló la imagen del mal, el vicio o la lujuria. 


SÁTIRO ESCANCIADOR
Segunda mitad del s. II. a.C.
Roma, Palazzo Altemps


SÁTIRO O FAUNO


 EL SÁTIRO Y EL CAMPESINO

Existió una leyenda que narraba que una vez un sátiro y un campesino se hicieron amigos. Cuando el invierno llegó y el viento gélido, el hombre se acercaba las manos a la boca y soplaba. Cuando el sátiro le preguntó por qué hacía eso, el campesino respondió que lo hacía para intentar calentar las manos y encontrar alivio al frío. Más tarde, a la hora de cenar, el hombre sopló la sopa con la intención de enfriarla. Viendo la perplejidad del sátiro ante el extraño comportamiento, el campesino se lo explicó. Entonces, el sátiro airado se marchó de la casa diciendo que se proponía rechazar la amistad de quien es de naturaleza ambigua, como el hombre, que de la boca emite tanto frío como calor.


EL SÁTIRO Y EL CAMPESINO
Jacob Jordaens
1625
Budapest, Szépmüvészeti Múzeum


FAUNO

Fauno era hijo de Pico y de la ninfa Canente, que se hizo agradable a los habitantes del Lacio por su valor y su gran sabiduría. Protector de la agricultura, mereció, después de su muerte, ser asociado a los dioses campestres y obtener, como ellos, templos, altares y tributos.

Se le representa, como a Pan, con piernas y pies de macho cabrío y cabeza armada con dos pequeños cuernos, nariz aplastada y el pelo y la barba en desorden. A veces se confunde a Silvano, dios de los bosques, con Fauno. 

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