martes, 29 de octubre de 2013

CÁSTOR Y PÓLUX


En la mitología griega los Dioscuros o "hijos de Zeus (Júpiter)" eran dos famosos héroes, mellizos de Leda y hermanos de Helena de Troya y Clitemnestra. Se llamaban Cástor y Pólux, pero también eran conocidos como Polideuces. En latín eran los Gemini o "gemelos", y a veces se les conocía como Castores.

Suelen ser representados bajo la figura de dos jóvenes de singular belleza, completamente armados, cabalgando sobre blancos corceles, blandiendo una lanza y cubiertos con un gorro de forma oval rematando en una estrella.

A pesar de su nombre, la historia sobre su paternidad es confusa por tantas versiones que han llegado a nuestros días. La versión más conocida y extendida es que Júpiter se transformó en un cisne, método que utilizó para conquistar a Leda. Por esto se dice con frecuencia que los hijos de Leda salieron de dos huevos que ésta puso. Sin embargo, otras tradiciones afirman que el marido mortal de Leda, el rey Tíndaro de Lacedemonia, fue en realidad el padre de algunos de los hijos, por lo que a menudo eran llamados con el patronímico Tindáridas. La cuestión de qué hijos eran mortales o medio inmortales y cuáles nacieron de un huevo u otro depende de la fuente: a veces se dice que Cástor y Pólux eran ambos mortales, pero otras todo lo contrario. Lo que sí coincide es que si sólo uno de ellos es considerado inmortal, era Pólux y, entonces, Cástor era considerado el hijo del rey de Lacedemonia, siendo el mortal de la pareja de hermanos.

Para complicar aún más la cuestión, la historia de Júpiter como cisne se asocia en ocasiones con la diosa Némesis. En esta afirmación, era la diosa la que fue seducida y puso el huevo, pero éste fue entonces hallado o llegó a manos de Leda. Pero esta historia suele asociarse más con Helena.


LOS DIOSCUROS
s. III. a.C.
Nueva York, Metropolitan Museum of Art



CÁSTOR SOBRE CAPALLO
460 - 450 a.C.



EL RAPTO DE LAS LEUCÍPIDES
Peter Paul Rubens
1618


LAS HAZAÑAS DE CÁSTOR Y PÓLUX

Cástor era conocido por la extrema habilidad de la que disponía a cerca del arte equino, pues sabía domar y cabalgar con perfección a los caballos. Pólux, en cambio, era famoso por su destreza en la lucha cuerpo a cuerpo. Venció en conbate de la manopla al vigoroso Amico, rey de Betricia o Bitinia, y esta hazaña le consagró la perpetuidad como protector y dios de los atletas.

La primera hazaña de los gemelos fue destrurir la piratería que infestaba el Archipiélago, lo que les colocó en la categoría de dioses marinos. Después, acompañaron a Jasón a la Cólquide en su expedición de los Argonautas, ayudando en la conquista del vellocino de oro. Al desencadenarse una gran tempestad, los Argonautas advirtieron como unas llamas extrañas revoloteaban sobre la cabeza de los dos hermanos y que al mismo tiempo que el cielo se serenaba y amainaba el huracán, por lo cual se ha dado el nombre de Cástor y Pólux a ciertos fuegos o llamas eléctricas que aparecen en la punta de los mástiles durante las tempestades, en torno de las antenas, cuerdas y partes salientes del barco o descienden brillando sobre la tilla. Estos meteoros se conocen como los fuegos de Sanfeimo.


LA MUERTE DE LOS HERMANOS

Cástor, el hermano sujeto a la mortalidad, encontró la muerte en un singular combate librado cerca del monte Taigeto. Pólux, que lo amaba tiernamente, conjuró a Júpiter a que devolviera la vida a Cástor o que le privara a él de la inmortalidad; pero Júpiter, que no podía acceder por completo a sus ruegos, consintió en que todo el tiempo que Cástor viviese sobre la tierra pudiese Pólux habitar en las moradas de los muertos; de esta manera vivían y morían alternativamente. Algunos años después, movido su padre, padre de los dioses, por el mutuo amor que se profesaban, los colocó entre los astros donde bajo el nombre de los Gemelos forman dos constelaciones, una de las cuales desaparece cuando nace la otra, de manera que jamás se encuentran juntas sobre el horizonte.

Fueron concedidos a Cástor y Pólux honores divinos, recibiendo el nombre de Dioscuoros, es decir, hijos de Júpiter. Les inmolaban dos corderos blancos, y en nombre de su templo se proferían juramentos, cuya fórmula era la de Edépol, para los hombres, y Ecástor para las mujeres.

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