lunes, 14 de octubre de 2013

EL DILUVIO DE LA EDAD DE HIERRO


Durante la Edad de Hierro, reinaban en la tierra la violencia y la impiedad. Júpiter, que contemplaba desde los cielos todo tipo de delitos imperdonables, convocó un concilio de dioses y anunció su decisión de destruir al género humano no con sus rayos, sino con la lluvia del cielo creando un gran diluvio universal.

Expresada su voluntad, encerró a Aquilón, y a los demás vientos capaces de dispersar las nubes, en los antros de Eolo, dios del viento, y liberó a Noto, dios de los mares, que removió la tierra con su tridente separándola y permitiendo que las aguas entraran por todos los lados posibles. 


EL DILUVIO
Giulio Carpioni
1665


DEUCALIÓN Y PIRRA

Los ríos se desbordaron inundando todo campo y anegando todo lo que encontraba a su paso. La mayor parte de los hombres fue arrebatada por las olas. Los que se salvaron murieron de debilidad. Solamente sobrevivieron un hombre y una mujer, Deucalión, el hijo de Prometeo, y su mujer Pirra. A su vez, fueron los únicos humanos que se habían mantenido incorruptibles y justos. Entonces, Júpiter decidió liberar a los vientos dejando los cielos serenos, mientras el mar se retiraba por orden de Neptuno.

LAS PIEDRAS DE DEUCALIÓN Y PIRRA

Cuando Júpiter decidió enviar el diluvio sobre la raza humana, también decidió salvar a los dos únicos humanos justos de la tierra. Aconsejada por Prometeo, la pareja construyó una barca, una especie de casa grande, en la que halló refugio navegando por varios días durante el diluvio. Cuando se calmó la tempestad, Deucalión y Pirra se dieron cuenta de que eran los únicos seres humanos supervivientes. Como no sabían que hacer, decidieron interrogar a un oráculo junto al templo de Temis, la Ley, que les sugirió que se cubrieran la cabeza, se deshicieran de las ropas y se echaran a la espalda los huesos de la gran madre. 

En un principio quedaron atónitos y perdidos, hasta que Deucalión comprendió que los huesos eran las piedras de la tierra (la famosa Gea). Entonces ambos empezaron a echar piedras sobre sus espaldas: de las de Pirra nacieron mujeres y de las de su marido hombres.


DEUALIÓN MANTENIENDO EN ALTO A SU MUJER
Paul Merwart
Galería de Arte de Leópolis



DEUCALIÓN Y PIRRA
Virgil Solis

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