sábado, 19 de octubre de 2013

HÉRCULES - LOS TRABAJOS DE HÉRCULES


Hércules, el más conocido de todos los dioses de la mitología grecolatina, fue mayormente conocido gracias a sus hazañas en los conocidos doce trabajos de Hércules.

En sus trabajos, iba acompañado a menudo por su erómeno, su sobrino Yolao. Aunque se suponía que sólo tenía que realizar diez trabajos, esta ayuda hizo que tuviera que sufrir dos más. Euristeo no tuvo en cuenta el trabajo de la Hidra ni el de los establos de Augías, por la ayuda de Yolao y porque se le pagó a cambio, respectivamente. Así pues, le mandó dos más.

EL LEÓN DE NEMEA


El primer trabajo que Euristeo le impuso a Hércules para expiar el asesinato de sus hijos fue el de eliminar al terrible león que devastaba la región de Nemea. Este animal, devastaba los campos y atacaba a los habitantes. Fue el gigante Tifón quien engendró a la fiera, de una corpulencia descomunal y llenaba de espanto cualquier comarca vecina. 

Hércules, cuando apenas contaba dieciséis años, le atacó agotando todas las flechas de su carcaj contra su piel impenetrable, le golpeó con una maza de hierro hasta que abrió la piel. Eliminado, aprovecho el pelaje para llevarlo como vestimenta, convirtiéndose en uno de sus mayores atributos.


HÉRCULES Y EL LEÓN DE NEMEA
Francisco de Zurbarán
1634


LA HIDRA DE LERNA

Una hidra espantosa desolaba las tierras de Lerna, cerca de la ciudad de Argos. Este monstruo con aspecto de serpiente o dragón tenía un fétido aliento que, incluso mientras estaba dormida, mataba a cualquier ser vivo cercano a él. Tenía siete cabezas originarias pero cuando una de ellas era cortada brotaban otras dos en su lugar. La hidra de Lerna amenazaba tanto cosechas como rebaños del país, razón suficiente para ser derrotada. Hércules se sirvió de flechas encendidas para ello.

Se cree que su sobrino, el hijo de Ificles, lo ayudó en esta empresa. De hecho, dado que cada cabeza del monstruo volvía a crecer nada mas cortarla, Hércules pidió a su sobrino Iolao que incendiara el bosque que había alrededor y que cauterizara la herida con tizones encendidos, para impedir así que la cabeza se regenerase nunca.

Al final, el héroe cortó la cabeza central, de la que se pensaba que era inmortal, y la enterró poniéndole encima de una enorme roca. Después, Hércules empapó sus flechas en la sangre envenenada de la horrenda criatura.



HÉRCULES Y LA HIDRA DE LERNA
Gustave Moreau
1875
París, Musée Gustave Moreau



LA CAPTURA DE LA CIERVA DE CERNINEA


Euristeo le mandó también que le llevase viva una cierva con cuernos de oro y pies de bronce, que moraba en el bosque del monte Ménalo y corría con extraordinaria velocidad. Estaba consagrada por la Pléyade Táigete a la diosa Artemisa o Diana, ya que era una de las cinco ciervas que la diosa había intentado capturar para engancharlas a su carro y había sido la única que consiguió escapar.

Era una cierva tan veloz que las flechas del héroe no la alcanzaban. Hércules la persiguió sin descanso durante doce largos meses  hasta el país de los Hiperbóreos hasta que la hizo caer en una ingeniosa trampa, llevándosela viva al rey de Micenas.

Hércules era consciente de que si derramaba una sola gota de sangre del animal tendría que dar explicaciones, y sufrir el consiguiente castigo. Aprovechando que la cierva bebía, Hércules le atravesó las dos patar por la piel utilizando una flecha que hizo pasar entre el tendón y el hueso sin llegar a derramar su sangre. Una vez inmovilizada, la apresó y la llevó a Micenas. 


HÉRCULES CON LA CIERVA DE NEMEA
s. I a.C.
Palermo, Museo Archeologico Regionale



LA CAPTURA DEL JABALÍ DE ERIMANTO


Euristeo le ordenó también un cuarto trabajo en el que tenía que librar a la Arcadia de un furioso jabalí que devastaba la región. Consistía en capturarlo y traerlo vivo  Localizandole en el monte Erimanto, lo persiguió hasta que el animal, agotado y exhausto en las altas nieves, se dejó capturar.

Hércules le apresó en el bosque de Erimanto y lo condujo ante Euristeo, el cual al verlo se sintió presa del espanto y corrió a refugiarse bajo un tonel de bronce.


HÉRCULES Y EL JABALÍ
Giambologna
Florencia, Museo del Bargello



HERACLES, EURISTEO Y EL JABALÍ DE ERIMANTO
Anfora de figuras negras pintada por Antimenes
525 a.C.
París, Louvre



LA LIMPIEZA DE LOS ESTABLOS DE AUGÍAS EN UN SÓLO DÍA


Acometió después una hazaña tan heroica como difícil. Augias, el rey de Élida, tenía un rebaño de tres mil vacas cuyos establos no habían sido limpiados en treinta años. Hércules, para desinfectar el país, desvió el curso del Alfeo e hizo pasar sus aguas por los establos. El río arrastró las inmundicias y consiguió finalizar el trabajo en un sólo día.


HÉRCULES DESVIANDO EL CAUCE DE 
LOS RÍOS ALFEO Y PENEO
Detalle del mosaico de los trabajos de Hércules de Liria (Valencia)
Madrid, Museo Arqueológico Nacional


LOS PÁJAROS DEL ESTÍNFALO


En Arcadia, cerca del lago llamado Estinfalia, vivían unas aves monstruosas y horribles que se alimentaban de carne humana. Eran un auténtico flagelo para el país, pues devoraban también los frutos de los campos y las extensas cosechas. Sus alas, su cabeza y su pico eran de hierro, y sus garras eran todavía más corvas que las de los buitres carroñeros.

Para hacer que salieran del espeso bosque en el que vivían, Hércules tuvo que utilizar sonajeros de bronce forjados por el mismísimo Vulcano, y que recibió de Minerva. Su sonido era tan ensordedor que asustí a los pájaros y salieron veloces de su refugio. Así, el semidiós logró exterminarlas matándolas con sus famosas flechas.


HÉRCULES MATA A LAS AVES DE ESTINFALIA
Ánfora antigua de figuras negras
500 - 490 a.C.
París, Louvre


LA CAPTURA DEL TORO DE CRETA


Las diferentes versiones son divergentes respecto a la identidad del toro de Creta. Según algunas, se trataba del famoso toro que raptó a la bella Europa; otras, en cambio, defienden que el toro salió directamente del mar enviado por Neptuno al rey cretense Minos y que, dada la belleza del animal, aquel lo había guardado con sus rebaños, sacrificando al dios otro toro.

Euristeo pidió a Hércules que capturase al animal y se lo trajese vivo. Al llegar a la mítica isla de Creta, el héroe pidió la ayuda del rey Minos, quien se la negó rotundamente. Sin embargo, Minos permitió al héroe que intentase capturarlo. Hércules triunfó en su cometido y volvió junto a Eristeo, quien decidió sacrificar el animal a la diosa Juno, esposa del soberano de los dioses. Pero la reina diosa, odiando como odiaba al hijo ilegítimo de su marido, rechazó dicho presente y lo dejó libre.


HERACLES Y EL TORO DE CRETA



EL ROBO DE LAS YEGUAS DE DIOMEDES


Diomedes, rey de Tracia, tenía unas feroces yeguas salvajes e indomables que vomitaban llamas y a las cuales su amo alimentaba con carne humana. Por este motivo, el rey les daba para comer a los extranjeros que se aventuraban por su país.

Euristeo encargó al famoso héroe que pusiese fin a semejante desatino y que le trajera las jumentas. Por eso, Hércules adentrándose por aquellas tierras y, cuando encontró a Diomedes, lo mató, y se lo dio a comer a sus propios animales. Así las yeguas se tornaron en dóciles y se dejaron conducir a Micenas. Entonces, Euristeo devolvió la libertad a las yeguas.


HERACLES Y LAS YEGUAS DE DIOMEDES
Detalle del mosaico romano de Los doce trabajos de Liria (Valencia)
s. III a.C.
Madrid, Museo Arqueológico Nacional



EL ROBO DEL CINTURÓN DE HIPÓLITA


Las Amazonas eran mujeres guerreras que moraban en el Asia Menor, a lo largo de las costas del Ponto Euxino. Destrozaban a sus hijos y educaban cuidadosamente a sus hijas en la profesión de las armas. Euristeo encargó a Hñercules que las sometiera y le llevase el cinturón de Hipólita, la reina de las Amazonas. Gesta verdaderamente difícil, complicada y laboriosa, para la cual el héroe se asoció con Teseo, su más esforzado amigo. 

Llegando juntos a las costas de la Capadocia, atacaron al poblado de mujeres armadas, dieron muerte a la mayoría de ellas, dispersaron las restantes y secuestraron a su reina.


HERACLES LUCHA CONTRA LAS AMAZONAS
Ánfora ática de figuras negras
530 - 520 a.C.
París, Louvre



EL ROBO DEL GANADO DE GERIÓN


Gerión, rey de la Bética, era un gigante constituido por tres cuerpos con sus respectivas cabezas y extremidades, según la mayoría de las versiones. Aunque no se especifica la forma de unión entre los tres cuerpos, se suele representar con una unión lineal o radial por la cintura. A veces, se le retrata alado pero no es usual. Además, tenía un aspecto de humano.

Gerión vivía en la isla Eriteia, más allá de las columnas de Hércules al oeste del Mediterráneo, ya en el curso del Océano. Era dueño de Ortro, hermano de Cerbero, el perro de siete cabezas que custodiaba día y noche sus ricos rebaños de vacas rojas y bueyes.

Hércules recibió la orden de hacerle frente a este rey,  siendo así el décimo trabajo y arrebatarle sus rebaños y conducirlos a Grecia. Secundado por su sobrino Yolao, llevó a cabo este trabajo con éxito completo.
Consiguió la victoria gracias a una flecha envenenada con la sangre de la Hidra, que atravesó los tres cuerpos del rey, acabando con él.


GERION
John Falxman



HERACLES LUCHANDO CONTRA GERIÓN
Ánfora
540 a.C.
París, Louvre


LA CAPTURA DE CERBERO


El undécimo trabajo de Hércules consistió en ir hasta el Hades o el Inframundo y volver con el perro - guardián Cerbero a la tierra de los vivos. En esta empresa, el héroe obtuvo la ayuda de Minerva y Mercurio: él solo no lo podría haber conseguido nunca, a pesar de su valor y destreza. 

El héroe descendió a los reinos de Plutón pasando por el Tenaro, en Laconia. Al entrar en el Hades encontró a numerosos personajes, como a Teseo o Piritoo, que habían ido a davolver a casa a Proserpina, reina de los muertos, aunque luego no habían conseguido salir. Precisamente gracias al permiso otorgado por Proserpina, Hércules consiguió liberar a Teseo. Cuando hubo llegado a los infiernos, pidió permiso al soberano del Hades, Plutón, para sacar a Cerbero a la superficie.

El señor de ultratumba aceptó, pactando con el héroe que lo sacase sin armas. El semidiós agarró al can por el cuello y no lo soltó hasta que el monstruo no se quedó totalmente quieto. Entonces, volivió junto al rey de Micenas, Euristeo, que, del miedo, se escondió en su botija de emergencia, convertida en refugio habitual. A continuación, Hércules, no sabiendo qué hacer con Cerbero, lo llevó de vuelta al inframundo.


HÉRCULES, CERBERO Y EURISTEO
Hídria de figuras negras (de Cerveteri)
530 - 520 a.C.
París, Louvre


EL ROBO DE LAS MANZANAS DEL JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES

Unas de las hijas de Atlas, llamadas Hespérides, habitaban en Mauritania en casa de un tío suyo y cultivaban un magnífico jardín, cuyos árboles, cargados de manzanas de oro, excitaban la codicia tanto de hombres mortales como de los dioses. Un dragón de siete cabezas era el guardián de la preciada fruta, que se encontraba a la entrada del jardín con los ojos continuamente abiertos.

Euristeo mandó al famoso héroe Hércules que consiguiese tres de esas manzanas y se las llevase. La empresa suponía dificultad y complicaciones y el héroe desconfiaba de poderla terminar. Por eso, se dirigió hacia el dios-montaña y le suplicó que fuera personalmente a combatir o aletargar al dragón para poder conseguir la codiciada fruta.

Atlas aceptó, siempre que Hércules, mientras se realizaba dicha empresa, se comprometiese a sustituirle sosteniendo sobre sus espaldas el peso de los cielos. El héroe aceptó y poco después se enteró, con extrañeza, que Atlas estaba regresando con las manzanas de oro y, sin mostrar el menor propósito de ocupar de nuevo su puesto. Por el contrario, hizo presente a Hércules su deseo de llevarle personalmente las manzanas de oro a Euristeo, y su ruego de que el héroe, mientras realizaba el viaje, siguiese sustituyéndole en su cometido de columna sosteniendo el mundo.

Hércules fue astuto: le dijo al titán que de buena gana se prestaría a hacerle el servicio con tal de que le diese el tiempo necesario para construirse una especie de cojinete que atenuase el esfuerzo de su espalda. Atlas, sin recelo alguno, cargó nuevamente con el peso celeste y dejó sobre el suelo las tres manzanas. Apoderarse de ellas y desaparecer, fue para Hércules cosa de pocos momentos.

Otra versión del mito narra que, en realidad, fue Hércules quien llegó al jardín de las Hespérides y, tras matar al dragón, se apropió de las manzanas de oro. Las Hespérides, abatidas por dicha pérdida, fueron transformadas en árboles, en un olmo, un chopo y un sauce, respectivamente.


EL JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES
Frederic Leighton 
1892



HÉRCULES MATANDO AL DRAGÓN
DEL JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES
Peter Paul Rubens
1635 - 1640
Madrid, Museo del Prado

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