miércoles, 23 de octubre de 2013

JASÓN: LA EXPEDICIÓN DE LOS ARGONAUTAS


Jasón era hijo del rey de Yolcos, Esón, en Tesalia. Habiendo sido destronado su padre por el hermano de éste, Pelias, los dioses anunciaron al usurpador del trono que sería expulsado o muerto por un hijo de Esón. Desde que Jasón llegó al mundo, su madre, para poder protegerle poniendolo a salvo de las iras del tirano, difundió el rumor de que el pequeño estaba muy enfermo y poco tiempo después anunció que había fallecido. Ella misma ordenó que se celebrasen en su honor solemnes exequias dando inequívocas muestras de verdadero pesar.

Mientras tanto, lo envió en secreto al centauro Quirón, que lo tomó bajo su custodia enseñándole diferentes artes, como por ejemplo la medicina y la astronomía.

Cuando el héroe cumplió los veinte años se separó de su tutor y fue a Delfos a consultar al oráculo. Éste le ordenó que vistiera de la manera que lo hacían los naturales de Magnesia, un pueblo de Macedonia: se tenía que cubrir con una piel de leopardo y tenía que ir armado con dos lanzas.

Jasón obedeció sin demora. Cuando llegó a Yolcos atrajo la atención de todo habitante por su aire marcial y su extraña manera de vestir. Interrogado y obligado a responder, tuvo que revelarse como hijo de Esón y reclamó a su tío la herencia paterna. Pelias, que no quería abandonar el cetro y a la vez temía al pueblo, pensó que lo mejor era alejar a su adversario proponiéndole que llevara a cabo una empresa larga pero gloriosa.


JASÓN CON EL VELLOCINO DE ORO
Bertel Thorvaldsen
1803
Museo Thorvaldsen


ANTECENDENTES DE LA MISIÓN DE JASÓN

Los antecedentes de la famosa expedición de los Argonautas tuvieron lugar en la ciudad de Tebas, cuyo rey, Atamas, desposó a una pura joven llamada Nefele, la diosa nube, de la que nacieron dos femelos: Frijo (o Frixio) y Hele. Después,, el rey repudió a la diosa para casarse con Ino, y de este segundo matrimonio nacieron Learco y Melicerte. Ofendida, Nefele abandonó la ciudad.

Después de su partida, sobre las tierras de Atamas se abatió una larga sequía. No está claro que el motivo fuese la ira de la diosa nube o las oscuras tramas de Ino, que quería librarse de sus hijastros. Para encontrar una solución a tal situación, Atamas mandó interrogar a un oráculo, que ordenó que Frijo y Hele fuesen sacrificados. Pero Nefele intervino salvándolos: la diosa envió a sus dos hijos a un carnero de vellocino de oro que le había regalado Mercurio y que condujo a los dos jóvenes al cielo.

Durante el viaje, Hele cayó al mar, mientras que Frijo llegó sano y salvo a Cólquida, donde reinaba Aetes, que lo acogió y le dio por esposa a su hija Calcíope. Tras sacrificar el carnero a Júpiter, Frijo le dio el vellocino al rey, que lo clavó en una encina de un bosque consagrado al dios Marte, dejándolo custodiado por un dragón.

El rey Pelias llamó a Jasón a palacio y le habló de esta manera: "Preocupado por terribles ensueños he consultado el oráculo y éste me ha ordenado que aplacara los manes de nuestro antepasdo Frijio, que fue en otro tiempo degollado en la Cólquide, y que transportara sus cenizas a su patria. Puesto que mi avanzada edad no me permite acometer tal expedición, puedes tú emprenderla confiando en tu juventud y bravura; el deber te obliga a ello, el honor te llama a realizarlo. Yo te juro por Júpiter que después que hayas realizado esta gesta te restableceré en el trono de Esón, tu padre". A esto añadió que Frijo, al morir, dejó sus tierras de la Cólquide un vellocino precioso, cuya conquista puede llenar a Jasón de innumerables glorias y riquezas.


FRIXOS Y HELE
Dibujo tomando como ejemplo un fresco romano


LA EXPEDICIÓN DE LOS ARGONAUTAS: PRIMEROS PASOS.

Cuando Jasón llegó a edad adulta, volvió a Yolcos, su ciudad natal para reclamar el trono de su padre: Pelias le prometió que renunciaría al reino si le traía el famoso vellocino de oro que Frijo, al llegar a Cólquida, había regalado a Aetes, que se encontraba en un bosque consagrado a Marte.

Jasón tenía entonces aquella edad feliz en que se siente ambición por coronarse de fama heroica, y aprovecho la ocasiónn que se le presentó para conquistarla. Su expedición fue anunciada por toda la Grecia: cincuenta y dos príncipes acudieron a la ciudad de Yolcos para poder llegar a formar parte de ella. 

Jasón mandó construir la embarcación más grande y robusta que hubiese existido nunca y la llamó Argos, en honor a su hábil constructor. Constaba de cincuenta remos: Minerva trazó el plano del mismo y ayudó personalmente a construirlo. La madera empleada en él fue cortada de los árboles del monte Pelión; una encina del bosque de Dodona sirvió para construir un gran mástil. Terminado el navío, lo transportaron sobre sus espaldas desde el Danubio hasta el mar Adriático, y se dice que fue el primer barco que surcó las ondas.

Jasón, autor de la empresa, se constituyó en su jefe principal. Los otros guerreros eran: Admeto, Teseo, Cástor y Pólux; Hércules, quien no acabó el viaje porque el peso de su cuerpo ponía al barco en continuo peligro; Linceo, que tenía una vista tan penetrante que conseguía ver a través de las murallas, descubría los escollos escondidos bajo las aguas y distinguía objetos a tres leguas de distancia; Orfeo, peta de Tracia; Peleo, natural de Eaca y padre de Aquiles; Piritoo, Augias, Hylas, Meleagro, Esculapio y Tifis, experto piloto.


EL ARGO
Lorenzo Costa
1484 - 1490
Padua, Museo Civico degli Eremitani


LOS ARGONAUTAS EN MAGNESIA

Los primeros pasos de la expedición de los Argonautas se encontraban cerca del cabo de Magnesia, situado en Macedonia, en los momentos en que tuvieron una navegación tranquila, pausada y feliz.


LOS ARGONAUTAS EN LEMNOS

Después, al ser sorprendidos por una gran tempestad, fueron obligados a refugiarse en la isla de Lemnos. Allí, la hija del rey, Hipsipila, les dispensó una excelente acogida, permaneciendo allí dos años cautivados por los encantos de las féminas de la isla. 

Hipsipila fue la que especialmente atrajo las miradas del jefe de la tripulación heroica, que le prometió el juramento de regresar y fijar su residencia al lado de la princesa, tomándola por esposa, de retorno de la expedición. ¡Frívolo y engañoso juramento!


HYLAS Y EL RÍO ASCANIO

Al llegar a las costas de la Tróade determinaron que Hylas saltase a tierra para proveerse de agua en un río llamado Ascanio. Pero las ninfas que moraban en sus orillas lo apresaron y retuvieron en sus subterráneas mansiones, donde Hylas cayó en la corriente del río y se ahogó. Al ver Hércules que Hylas no regresaba de su cometido, saltó a tierra, lo llamó mil veces, y los campos se estremecieron a sus voces de dolor.


LOS ARGONAUTAS EN LA CÓLQUIDE: EN BUSCA DEL VELLOCINO DE ORO

Partiendo del lugar de desgracia de Hylas, en las costas de la Tróade, pasaron al Ponto Euxino y, finalmente, desembarcaron en Ea, capital de la Cólquide, que era la meta de su navegación.

No había nada más difícil que arrebatar a Aetes, rey de la comarca, el vellocino de oro que Frijo en otro tiempo llevó hasta esas tierras. Se hallaba suspendido de un árbol en medio de los campos. Estaba custodiado día y noche por un horrible dragón y dos toros monstruosos, cuyos cuerpos eran impenetrables mediante el hierro y que vomitaban llamas por sus narices.¿Qué podían el valor y la habilidad contra tales adversarios? Juno y Minerva, protectoras del líder de los Argonautas, le allanaron los obstáculos, inspirando a Medea, hija de Aetes, la más viva pasión por el héroe.

Medea, hija del rey Aetes y nieta del dios Sol, ayudó a los Argonautas en su misión. Aunque Medea a penas conoce al recién llegado Jasón, la joven lo amaba y admiraba, ofreciéndole su ayuda para el terrible ataque y le dijo: "Yo conseguiré domar los dos toros, infundiré al dragón un sopor profundo y te entregaré los tesoros de mi padre; serás dueño absoluto del vellocino de oro, pero ante todo, hacia la medianoche, haz que te acompañen tus más íntimos hasta el templo de Hécate y allí, en presencia de la terrible divinidad, me jurarás amor y fidelidad y prometerás ser mi esposo y mi protector. Sólo a este precio, obtendrás el corazón y los tesoros de Medea".

Jasón aceptó dicha proposición y corrió al pie de los altares a prestar su juramento. Medea, por su parte, cumplió puntualmente su promesa: los toros quedaron reducidos a la impotencia, el dragón sumido en un profundo sueño cuando ésta cantó con una voz dulce invocando al Sueño, y el vellocino de oro fue arrebatado por Jasón. Aetes, el rey, ignoraba todo lo que andaba ocurriendo; entre tanto, el caudillo de los Argonautas, disponía de los preparativos para la partida. Seguido de Medea, aprovechó las sombras de la noche para volver a su nave, llamó a sus compañeros y se alejó de la Cólquide cargado de considerables tesoros.

Aetes, sin embargo, no tardó casi en darse cuenta de la traición de su hija. A pesar de que Jasón saliera victorioso de la empresa, Aetes se negó a conceder el vellocino de oro al héroe, conspirando contra él intentando destruir la nave y su proyecto.


MEDEA
Anthony Frederick Sandys
1868
Birmingham, Museum and Art Gallery



JASÓN AMANSA A LOS TOROS DE AETES
Jean-François de Troy
1742
Birmingham, The Barber Institute of Fine Arts



JASÓN Y EL VELLOCINO DE ORO
Erasmus Quellinus
1636 - 1637
Madrid, Museo del Prado


JASÓN EN YOLCOS

Jasón llegó gloriosamente a la ciudad de Yolcos y se dispuso a celebrar su victoria con públicos regocijos. Esón, su padre, abatido por la edad y los achaques, hubiera deseado tomar parte en las fiestas o al menos asistir a ellas como un simple espectador.

El héroe rogó a Medea que le rejuveneciera utilizando los más eficaces secretos de su arte. Deseosa de complacer a su marido, montó sobre un carro aéreo, recorrió diversas regiones y recogió hierbas mágicas. Las preparó en forma de brebaje y las introdujo en las venas del padre de Jasón de manera milagrosa.

Tan pronto como se sintió rejuvenecido, su pelo recuperaba el color natural, las arrugas desaparecían de su rostro y paulatinamente recobró su lozanía, alegría y vigor. Pelias, enemigo tanto de Jasón como el destronado Esón, arrastraba una vida achacosa y caduca. Admiradas las hijas del tirano del milagro de su tío, conjuraron a Medea para que obrase el mismo prodigio en favor de su padre. La maga accedió a ello y para mejor convencerlas del poder de su arte, cortó en trozos un viejo carnero y lo puso en una caldera de la cual lo sacó convertido en cordero. De la misma manera ahogó al anciano Pelias, lo cortó en trozos, arrojó sus miembros en una cuba de agua hirviendo y allí los dejó hasta que el fuego se consumió por completo, siendo, por tanto, imposible a sus hijos tributarle los honores de sepultura.


JASÓN EN CORINTO: LA VENGANZA DE MEDEA

Este hecho irritó a los habitantes de la ciudad de tal manera, que Jasón y Medea tuvieron que fugarse, retirandose en Corinto, al lado de Creonte, el rey de aquella comarca. Allí  vivieron diez años en perfecta unión. Así llegaron al mundo dos hijos, pero luego fue turbada por la ingratitud de Jasón, quien, olvidando sus obligaciones de marido y los juramentos, pidió en matrimonio a la hija de Creonte, Glauca.

Se casó con la princesa y repudió a la de la Cólquide. Medea disimuló su enfado para poder llegar a vengarse de Jasón: fingió que tal alianza era de toda su conformidad y tomó parte en la ceremonia nupcial. 

Cuando ya la alegría del esposo parecía asegurada, Medea hechizó los adornos y las joyas que ofreció a la hija del rey como regalo. En cuanto la princesa puso mano a tales alhajas, su pelo, su vestido y todo su cuerpo ardieron, prendiendo fuego al palacio, pereciendo en medio de llamas ella con su padre.

Poco satisfecha con el resultado de la primera venganza, Medea mató a presencia de Jasón, los dos hijos del marido infiel y subiendo rápidamente sobre un carro tirado por dragones se dirigió a la ciudad de Atenas, en Ática.

Medea supo ganarse tan hábilmente, por medio de sus artificios, la simpatía del rey de Atenas, Egeo, quien se avino a tomarla por esposa.Más tarde y cuando Teseo, heredero del trono, fue a Atenas, Medea pensó hacerse de él para asegurar la corona en las sienes del hijo que había nacido de su unión con el rey. Pero descubierto el propósito, Medea fue objeto de la execración popular, viéndose obligada a huir en su carro alado, buscando su último asilo en la Cólquide, donde murió a una edad muy avanzada.



MEDEA MATA A SUS HIJOS
Eugène Delacroix
1862
París, Louvre


LA MUERTE DE JASÓN

Después de esta catástrofe, Jasón, dominado por la tristeza, llevó una vida errante y solitaria y un día que se encontraba descansando en la orilla del mar, a la sombra del bajel Argo que estaba en la playa, un leño desprendido de él destrozó la cabeza del héroe. De esta manera murió el ilustre jefe de los Argonautas. 

Después de su muerte, se levantaron en su honor estatuas y lo veneraron como semidiós.

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