miércoles, 9 de octubre de 2013

LA MUERTE


La Muerte (Mors) o Tánatos era la personificación de la muerte sin violencia alguna. Era hija de la Noche y moraba en el Tártaro.

Su toque, por tanto, era suave al igual que el de su hermano gemelo el Sueño. La muerte violenta era el dominio de sus hermanas amantes de la sangre, llamadas las Keres, asiduas al campo de batalla.

La Grecia antigua no le dedicó ni templos ni altares, y aunque fue considerada como diosa no tuvo jamás sacerdote alguno. El ciprés y el tejo le estaban consagrados.

Modernamente la Muerte era representada en la figura de un esqueleto envuelto en un manto negro. En su mado derecha, esgrimía una espada o una hoz, y con la izquierda sostenía una clepsidra. Como símbolo de la vida futura aparece una mariposa tendiendo su vuelo por encima de su cabeza.

Los pintores y escultores antiguos, por temor a despertar ideas tristes, siempre representaron a la Muerte bajo emblemas medianamente agradables. A veces es un Amor que echa por tierra o apaga su antorcha, otras un niño dormido y, en ocasiones, una rosa sobre un féretro.

Los romanos designaban a la diosa de los funerales con el nombre de Libitina, protectora de los encargados y administradores de pomas fúnebres. En Roma tenía un templo en el cual se depositaba un denario de plata por cada persona que fallecía, institución que se remotaba hasta el reinado de Servio Tulio. El nombre de Libitina ha sido a veces aplicado a Hécate y a Proserpina.


TANATOS
325 - 300 a.C.
Templo de Artemisa en Éfeso

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