jueves, 24 de octubre de 2013

TESEO


EL NACIMIENTO DE TESEO

Egeo, el rey de Atenas, como no conseguía tener hijos, consultó al oráculo de Apolo, situado en Delfos, de quien obtuvo una respuesta más bien oscura. Fue a ver al sabio Piteo, rey de Trecén, pues era el hombre más virtuoso y prudente de los griegos, que comprendía las profecías de Egeo. Pidió su consejo y allí conoció a Etra, hija del soberano, con la que se casaría. De dicha unión nació Teseo.

Al marchar, ocultó su espada y sus sandalias bajo una pesada roca para que se los llevase a Atenas su hijo cuando fuese lo bastante fuerte para levantar la piedra. En efecto, el rey de Atenas no quiso llevarse consigo a Teseo porque temía la reacción d elos numerosos hijos de su hermano Palas. De hecho, éstos estaban convencidos de que como Egeo no tenía herederos, a su muerte podrían repartirse el poder de la ciudad. 



TEMIS Y EGEO
440 - 430 a.C.


PRIMEROS PASOS COMO HÉROE: PERIFETES, PROCUSTO,
ESCIRÓN, CERCIÓN Y SINNIS

Su primera hazaña fue la victoria sobre el bandido Perifetes, que vivía emboscado en las cercanías de Epidauro y que asesinaba con su maza a cualquiera que pasase por ahí. Teseo lo mató y como trofeo llevó siempre consigo la maza del criminal. Después, atacó y dio muerte a Procusto, Escirón, Cerción y Sinnis que cometían horribles crueldades.

Procusto era de estatura y fuerza prodigiosas y atraía a su mansión a los viandantes para robarles y hacerles sufrir suplicios atroces: por ejemplo, les tendía sobre un lecho de hierro y si sus piernas excedían los límites, cortaba de un fuerte hachazo la porción sobrante; si, por el contrario, las piernas eran más cortas, las estiraba hasta que dieran la longitud del lecho fatal.

Escirión era un bandido que saqueaba a viajeros sorprendiéndolos en desfiladeros de las montañas, en las inmediaciones de la ciudad de Megara. Además, les obligaba a lavarles los pies en la cima de una peña elevada y desde allí, sin esfuerzo alguno y de un solo golpe los arrojaba al mar. Teseo lo castigó con el mismo suplicio, pero la tierra y el mar se negaron a recibir el cuerpo, de manera que quedó suspendido en el aire por algún tiempo, hasta que al fin se convirtió en peñasco.

Cerción, que era en extremo hábil en ejercicios gimnásticos, obligaba a los caminantes a luchar contra él. El resultado era que el criminal salía victorioso y mutilaba a sus víctimas. Teseo lo derrotó arrancándole la vida.

Sinnis estaba dotado de una extraordinaria fuerza: torcía árboles corpulentos, juntaba sus ramas más altas y ataba a ellas a aquellos que había conseguido vencer. Las ramas, al recobrar su posición natural, descuartizaban a los desgraciados. Pero Teseo consiguió evitar más víctimas dándole muerte.



TESEO MATA A PROCUSTO
s. V a.C.
Londres, British Museum


TESEO Y EL MINOTAURO

La mayor gesta que hizo que los hombres envidiasen a Teseo fue la que le esperaba en la mítica isla de Creta. Minos, el rey, después de haber vencido a los atenienses, los había condenado a entregarle cada año siete hombres y otras tantas mujeres. Estos catorce servirían, pues, de alimento del Minotauro, un monstruo mitad hombre y mitad torro, encerrado en el laberinto.

El héroe quiso vengarse en el nombre de su patria del vergonzoso tributo, uniéndose al grupo de las víctimas sacrificadas al Minotauro. Partió hacia Creta, donde su carácter, belleza, juventud y aire noble robaron el corazón de la princesa Ariadna, hija de Minos. Teseo le prometió que la llevaría a Atenas consigo para poder casarse con ella, siempre que triunfase su empresa saliendo sano y salvo del terrible laberinto.

Ariadna le fue muy útil en su cometido. Con sus consejos ayudó a su amado héroe: le dio un ovillo de hilo mediante el cual podría guiar sus pasos por los oscuros pasillos de aquella estructura laberíntica. Así pues, Teseo se enfrentó al Minotauro y lo mató, salvando a Atenas del suplicio impuesto por Creta. Después de la muerte del monstruo, el héroe consiguió salir de los infinitos corredores del laberinto gracias a la idea de Ariadna.



TESEO VENCE AL MINOTAURO
EN PRESENCIA DE ATENEA
Copia de Aisón
s. V a.C.
Madrid, Museo Arqueológico Nacional



TESEO VENCE AL MINOTAURO
Antoine-Louis Barye
1843


TESEO Y ARIADNA

Pero la ayuda de Ariadna no fue suficiente para satisfacer al héroe, pues rompió su promesa de llevarla a su ciudad natal. Pagó el servicio de la bella princesa con la más indigna perfidia, pues apenas hubieron embarcado los dos en el bajel que debía transportarlos a Ática, Teseo se detuvo en la isla de Naxos para poder descansar. Aprovechando un momento en el que la inocente Ariadna dormía de manera apacible sobre la ribera, se hizo a la vela y la abandonó en la playa. Ariadna, destrozada, consiguió rehacer su vida más tarde convirtiéndose en la esposa del dios del vino, Baco.



ARIADNA ABANDONADA POR TESEO
Angelica Kauffmann
1780
Colección particular




BACO Y ARIADNA
Tiziano
1520 - 1522
Londres, National Gallery


TESEO EN ATENAS

Egeo, padre de Teseo, esperaba impaciente el resultado de la aventura de su hijo. Antes de partir, recomendó al héroe que si retornaba vencedor, en lugar de un pabellón negro que tremolaba en su bajel, una bandera blanca adornada con flores y gallardetes se izaría al viento. Egeo, alarmado por la prolongada ausencia, se subía cada día a lo más elevado de un altozano y se esforzaba por descubrir a lo lejos el bajel tan ansiosamente añorado.

Teseo, entre tanto, estando en el camino rubo hacia Atenas, se le olvidó izarlo, por lo que la señal de victoria quedó escondida. Al ver el desgraciado padre la bandera negra, creyó que su hijo había caído en combate y se precipitó al mar. Este mar, situado entre el Asia Menor y el Peloponeso, se ha llamado desde entonces el mar Egeo.

El trono de Atenas, por tanto, pertenecía a Teseo legítimamente; pero sus primos, que en la historia son conocidos como los Palántidas, por ser hijos de Palas, hermano de Egeo, le desafiaron para poder conseguir el trono. Prepararon emboscadas y se movilizaron para ir en contra del héroe victorioso.

En Atenas, Tese contaba con numerosos amigos y después de haber intentado, aunque en vano, convencer a sus parientes de la legitimidad de su derecho por la persuasión, armó un ejército basado en ciudadanos fieles, atacó a los Palántidas -que en total eran cincuenta- y los destrozó, pues no quedó ni uno con vida.

Asentado tranquilamente ya en el trono, trabajó por reformar las leyes establecidas con anterioridad y dictó algunas nuevas. Engrandeció la ciudad de Atenas, atrajo a los extranjeros y a fin de constituir una a modo de república, resignó sus poderes civiles en manos de un consejo y solamente se reservó el mando del ejército.



NUEVOS TRIUNFOS

La conquista del vellocino de oro y la caza del jabalí de Calidonia acrecentaron todavía más su fama. También acompañó a su gran amigo Hércules en su expedición a las márgenes del Termodonte a buscar y dar batalla a las Amazonas, las mujeres guerreras a las cuales venció haciendo prisionera a su reina Hipólita o Antíope, que tomó por esposa y que fue la madre de Hipólito.



EL COMBATE DE LAS AMAZONAS
Peter Paul Rubens
1616 - 1618
Munich, Alte Pinakothek


TESEO Y FEDRA

A la muerte de Antíope se volvió a casar tomando por esposa a Fedra, hija del rey Minos, siéndola concedida su mano. Pero la sangre de Minos debía ser funesta para la tranquilidad de Teseo, pues apenas hubo Fedra llegado a Trecena, puso los ojos en el mancebo de Hipólito, hijo de la Amazona.

Hipólito, educado lejos de la corte bajo la dirección de su bisabuelo, el sabio Píteo, y ajeno en absoluto a las seducciones del amor, se hallaba por completo dedicado a los estudios. Vivía sin otro descanso que el placer de la caza, ni más adorno de su persona que el arco y las flechas, ni culto alguno que no fuese rendido hacia Diana, reina de los bosques.

Irritada Venus por tantos desdenes, decretó su muerte. Inspiró a Fedra una pasión tan arrebatada por el mancebo, que la madrastra, fuera de sí, totalmente enloquecida, aprovechó una ocasión en la que Teseo se encontraba ausente, no vaciló en confesar su ardiente amor por el hijo del héroe. El arrogante cazador no respondió a ninguna protesta, pues el silencio y el desdén se hicieron presentes.

Llena de confusión, Fedra se retiró a su dormitorio, escribió una carta a Teseo y se suicidó. Esta carta contenía una odiosa calumnia: en ella se imputaba a Hipólito con un crimen que solamente la propia Fedra se había hecho culpable. A su regreso, Teseo se enteró de la muerte de su esposa, abrió la carta y no dudó ni un segundo que la conducta de su hijo fue la responsable de la muerte de Fedra.

Teseo llamó a su hijo, lo colmó de reproches, lo desterró lejos de Trecena sin escuchar las justificaciones del "culpable" y exclamó: "¡Oh padre mío Neptuno! Tú me prometiste acoger favorablemente por tres veces mis ruegos: cúlpeme, aunque sólo sea por esta vez, lo que te pido y haz que mi hijo perezca. Por el cumplimiento de esta venganza conoceré que eres fiel a tus promesas".

No habiendo podido Hipólito desarmar a su padre ni conmoverlo, con el corazón entristecido subió a su carro y salió de Trecena. Cuando llegó a la orilla del mar, un terrible y enorme monstruo marino enviado por el dios de los mares, Neptuno, espantó a sus caballos, que se encabritaron. Arrastrado y cubierto de heridas, expiró a los pocos momentos. Teseo no comprendió su fatídico error, sólo cuando ya era demasiado tarde como para remediarlo.



FEDRA
Alexandre Cabanel
1880



LA MUERTE DE HIPÓLITO
Nicolas Poussin
1647
Biblioteca Pierpont Morgan


LA MUERTE DE TESEO

Ente tranto, Menesteo, hijo de Petes y descendiente directo de Erecteo, supo alagar de tal manera al pueblo ateniense poniendo en juego tantas intrigas y artificios que consiguió ser coronado rey y sustitur al héroe. Teseo intentó reasumir el mando del ejército y hacer valer sus derechos en vano.

Los habitantes de la ciudad de Atenas, olvidando todo cuanto por ellos había hecho su antiguo rey, lo obligaron a retirarse de la ciudad. Éste se refugió en la isla de Esciros, donde el rey Licomedes, sobornado por Menesteo, nuevo soberano de Atenas, lo asesinó.

Los atenienses reconocieron por fin su ingratitud: restituyeron en el trono a los hijos del héroe y levantaron un templo y un gran sepulcro en honor al vencedor del Minotauro.


TESEO COMO REFERENCIA HISTÓRICA: CAMBIOS EN ATENAS

Durante el periodo oscuro de la antigua Grecia, los atenienses vivían distribuidos en pequeñas ciudades-estado denominadas polis, con sus órganos de gobierno agrupados en torno a la élite aristocrática que concertaban en el oikos la actividad económica.

Desde Teseo, los oikos se unificaron en un sólo órgano político, con lo que desaparecía la anterior función regia, creando asó una nueva solidaridad. Nació la nueva polis, con una sola boulé y un solo pritaneo, gobernada por los arcontes. La tradición era capaz de reproducir nombres de arcontes desde el siglo XI a.C. El proceso de transformación fue largo y complicado, seguramente conflictivo, que para alcanzar su plenitud debió de durar con toda probabilidad a lo largo del período oscuro, queda sintetizado en el mito de Teseo.

Esta época oscura aparecía dominada por la aristocracia gentilicia, con referencia al basilei. La aparición de los arcontes vitalicios supuso el cambio definitivo, donde la aristocracia quedó en un segundo plano. Las rivalidades familiares eran resueltas en la nueva sociedad, necesaria para afianzar nuevas formas de control.

En esta cronología se consolidó el sistema por el que cada una de las cuatro tribus (phylai) estaba dividida en tres phratríai, cada una de éstas en un número indeterminado de eugeneis, los de un genos conocido, que monopolizaban el mérito de las antiguas hazañas de guerras, y se erigen en áristoi, capaces de competir por la basileia.

Pero frente a la competitividad se impuso la solidaridad del sinecismo y el poder se ejercía por nuevos arcontes, uno más destacado que da nombre al año llamado epónimo; otro que recibe el poder militar, polemarco, seguramente heredero del jefe del ejército regio, cuando el rey sobrevivía a pesar de no ser capaz de dirigir las fuerzas militares o no querer, porque tenía ya el suficiente prestigio para nombrar a un colaborador dedicado a ello; el tercero heredaría, como sacerdote, el título de basileus; finalmente, otros seis serían los encargados del establecimiento y custodia de las leyes; los thesmoi o tesmótetas.


TESEO
Atenas

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