domingo, 17 de noviembre de 2013

HOMERO


Esta obra es atribuida tradicionalmente al poeta griego Homero. Éste es el nombre dado al aedo griego antigua a quien, tradicionalmente se le atribuye la autoría de las principales poesías épicas griegas, a saber, la Ilíada y la Odisea. Desde el periodo helenístico ha sido cuestionado si el autor de ambas obras fue la misma persona. Sin embargo, anteriormente no sólo no existían estas dudas sino que las obras eran consideradas relatos históricos reales. 

Admirado, imitado y citado por todos los poetas, filósofos y artistas griegos que lo siguieron, es el poeta por antonomasia de la literatura clásica, a pesar de que la biografía de Homero aparece rodeada del más profundo misterio, hasta el punto de que su propia existencia histórica ha sido puesta en tela de juicio.

Las más antiguas noticias sobre Homero sitúan su nacimiento en Quíos, aunque ya desde la Antigüedad fueron siete las ciudades que se disputaron ser su patria: Colofón, Cumas, Pilos Ítaca, Argos, Atenas, Esmirna y la ya mencionada Quíos. Para Simónides de Amorgos y Píndaro, sólo las dos últimas podían reclamar el honor de ser su cuna.

Aunque son varias las vidas de Homero que han llegado hasta nuestros días, su contenido, incluida la famosa ceguera del poeta, es legendario y novelesco. La más antigua, atribuida sin fundamento al historiador del siglo V a.C. Heródoto. En ella, Homero es presentado como el hijo de una huérfana seducida, de nombre Creteidas, que le dio a luz en Esmirna. Conocido como Melesígenes, pronto destacó por sus cualidades artísticas, iniciando una vida totalmente bohemia. Una enfermedad fue la que le dejó ciego, y desde entonces pasó a llamarse Homero. La muerte, siempre según el seudo Heródoto, lo sorprendió en Íos, en el curso de un viaje hacia la ciudad de Atenas.

Las dos obras de Homero fueron consideradas por los griegos de la época clásica y por las generaciones posteriores como las composiciones más importantes de la literatura de la Antigua Grecia. Ambas forman parte de una serie más amplia de los poemas épicos de diferentes autores y extensiones denominado ciclo troyano; de los otros poemas, en cambio, únicamente han sobrevivido fragmentos.

Además de la Ilíada y la Odisea, a Homero se le atribuyeron otros poemas, como la épica menor cómica Batracomiomaquia ("La guerra de las ranas y los ratones"), el corpus de los himnos homéricos, y varias otras obras perdidas o fragmentarias, tales como Margites. Algunos antiguos autores también le atribuían el Ciclo épico (también conocido como Ciclo Troyano), que incluía más poemas sobre la Guerra de Troya, así como epopeyas que narraban la vida de Edipo y guerras entre argivos y tebanos.

Los historiadores modernos, sin embargo, suelen estar de acuerdo en que la Batracomiomaquia, el Margites, los himnos homéricos y los poemas cíclicos son posteriores a la Ilíada y la Odisea.

Homero fue fundamental para la unión de la antigua Hellas. Sus obras fueron utilizadas también como fundamentos de la pedagogía griega. En la Antigua Grecia no había un ideal nacionalista: no era, como hoy, un estado o país unificado política ni geográficamente, pues, estaba dividido en diferentes reinos o ciudades-estado, completamente autónomas unas de otras. Era una realidad heterogénea, donde, la identidad helénica sólo se unificaba mediante tres elementos comunes: por un lado, la lengua griega; por otro, el ser estados "civilizados"; y, por último, la educación. El estudio por parte de los antiguos griegos de las obras homéricas suponía una base de la Antigua Grecia, siendo el sistema universal de educación.


BUSTO DE HOMERO
Copia romana de un original helenístico
s. II. a.C.
Roma, Musei Capitolini


GEOGRAFÍA DE HOMERO

Homero concebía un mundo que estaba completamente rodeado por Océano (considerado el actual océano Atlántico), del que se pensaba que era el padre de todos los ríos, mares, fuentes y pozos.

El estudio de las menciones geográficas en la Ilíada desvela que el autor conocía detalles muy precisos de la actual costa turca y, en particular, Samotracia y el río Caístro, cerca de Éfeso. En cambio, las referencias a la península griega, con excepción de la pormenorizada enumeración de lugares de Catálogo de naves, son escasas y ambiguas. Todo esto indica que, de haber sido Homero una persona concreta, se trataría de un autor griego natural de la zona occidental de Asia Menor o de alguna isla próxima a ella.

El mencionado Catálogo de naves, que es la enumeración de los ejércitos de la coalición aquea, recoge un total de 178 nombres de lugar agrupados en 29 contingentes diferentes. Es un catálogo en el que muchos de los lugares mencionados ya no podían ser reconocidos por los geógrafos griegos posteriores a Homero, pero en el que no se ha podido demostrar ninguna localización errónea.

En la Odisea, Homero menciona una serie de lugares en la parte que trata de las aventuras marinas de Odiseo (Ulises en Roma) de los que la mayoría de los historiadores sostiene que se trata de lugares puramente imaginarios, a pesar de que la tradición posterior trató de encontrar una precisa localización de ellos.

Otro aspecto controvertido de la geografía homérica ha sido la localización de la isla de Ítaca, patria de Odiseo, puesto que algunas de las descripciones de ella que aparecen en la Odisea no parecen corresponderse con la Ítaca actual.


ASPECTOS HISTÓRICOS INCORPORADOS EN LOS POEMAS HOMÉRICOS

Teniendo el cuenta el contexto histórico de Homero (s. VIII a.C.), los historiadores afirman que, aunque las historias contadas en sus poemas épicos son, mayormente, imaginarios, se destacan aspectos históricos que definen la sociedad de los llamados Siglos Oscuros (1150 - 750 a.C.). También es conocida como la Edad Oscura, que transcurre desde el colapso del mundo micénico (1200 - 1100 a.C.) hasta la época arcaica griega (mediados del siglo VIII a.C.), caracterizado por la escasez de fuentes que complican de manera extrema la reconstrucción de las realidades históricas del periodo.

Homero describía una sociedad basada en el caudillaje. Se trataba de una sociedad guerrera en la que cada región tenía una autoridad suprema, habitualmente hereditaria. Cada cabeza de grupo o caudillo tenía su séquito personal, formado por personas que guardaban un alto grado de lealtad. Así, disfrutaban de una serie de privilegios, siempre entendidos en el contexto histórico del momento. Se quedaban con la mejor parte en la distribución de botines y la propiedad de un dominio.

Las decisiones políticas eran discutidas siempre en un consejo formado por el caudillo y los jefes locales. Más tarde, eran explicadas en la asamblea del pueblo. Los jefes caudillos también tenían una función religiosa, pues eran los encargados de presidir los sacrificios ofrecidos a los dioses.

En las relaciones exteriores, la hospitalidad era básica, siendo el eje de la relación en la que los caudillos o embajadores estaban obligados a ofrecerse mutuamente alojamiento y ayuda cuando uno viajase al territorio del otro.

Homero también describía un tribunal de justicia que juzgaba los delitos del momento, aunque a veces las familias de los implicados podían llegar a un acuerdo privado que sirviese como compensación por el delito cometido, incluso en el caso de asesinato.

Era una sociedad totalmente estratificada o jerarquizada, siguiendo así una de las constantes históricas del mundo antiguo. En el punto superior de la organización social se encontraba la aristocracia privilegiada o aristoi, documentada también en los restos materiales obtenidos mediante la arqueología. Era un grupo compuesto por personas de un gran grado de riquezas basadas en la gran propiedad. Cada familia o grupo se definía con la filiación, teniendo como referencia principal un antepasado común de origen mítico, es decir, un dios o un héroe concreto.

Tal y como explica la palabra aristoi, se pensaba que eran los mejores de la sociedad del momento. En una sociedad patriarcal, se consideraban aristoi solo a los hombres, quienes acumulan valores morales citados en poemas épicos, como por ejemplo la valentía, la osadía, la nobleza del alma, la fuerza o la belleza. Siendo un sistema social basado en los caudillos, la importancia de la guerra es innegable: por un lado, morir en la guerra suponía conseguir "la mejor muerte" y, por otro, el sobrevivir y llegar a una edad avanzada se consideraba que eran hombres de experiencia, hombres imprescindibles para la comunidad gracias al poder de la palabra. Entre las funciones de la aristocracia se encontraban la prioridad de la guerra, que también incorporaba la caza y la piratería, garantizar el orden de la comunidad y administrar la justicia.

Era una sociedad gentilicia (gene), unidades sociales parecidas a las tribus en un contexto donde las famosas polis no existían. Eran comunidades unidas y cohesionadas suprafamiliares, donde familias y tribus diferentes convivían. Por tanto, los matrimonios eran la base de las relaciones sociales y políticas. 

Era una sociedad monógama, pues los hombres sólo podían tener una única esposa. Sin embargo, estaba permitido que tuviesen numerosas concubinas, aunque hay un caso concreto en el que Homero mencionaba una situación de poligamia, la del rey troyano Príamo. La herencia se basaba en la primogenitura, siendo el hijo varón el heredero de todos las propiedades. 

Aunque se defendía una equidad social a causa de el mismo origen, lengua y religión, en la práctica las diferencias sociales eran notorias, siendo el parámetro económico básico.

Por otro lado, se encontraban los campesinos libres, hombres exentos de la esclavitud pero totalmente pobres y organizados en minifundios. Los tethes, en cambio, eran campesinos sin propiedad alguna que sobrevivían gracias a vender mano de obra. 

En esta sociedad también se encuentran los esclavos patriarcales, que no eran la misma realidad de la época clásica. No se consideraban, entonces, simple mercancía: eran esclavos que mantenían una relación personal directa con el dueño y trabajaban junto a ellos. Las razones de la eslcavitud se basaban en diferentes orígenes como la piratería, los presos de guerra o el comercio.

También eran mencionados por Homero los demiurgos, extranjeros libres que tenían un trabajo especializado y profesional: artesanos, poetas, heraldos o mensajeros, herreros, rapsodas y demás. Estaban en continuo movimiento, yendo de comunidad en comunidad y no estaban atados a una tierra concreta.

En cuanto a los valores éticos descritos, se incluyen el honrar debidamente a los dioses; respetar a las mujeres, los ancianos, los mendigos y los suplicantes extranjeros y no deshonrar el cadáver de un enemigo muerto. Relacionado con el tema de la muerte, la incineración es el uso funerario que aparecía en los poemas homéricos.

La religión era politeísta: los dioses tenían características antropomórficas y decidían el destino de todo mortal. Se realizaban numerosos ritos, tales como sacrificios y plegarias para conseguir ayuda y protección. 

Aunque el hierro era conocido, la mayor parte de las armas eran de bronce. Homero describe también el uso del carro de guerra como medio de transporte empleado por los caudillos durante las batallas.

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