martes, 3 de diciembre de 2013

TÉLEFO


Télefo, hijo de Hércules y Auge, era rey de Misia, región cercana a la legendaria Troya. Hay varias versiones acerca de la identidad de la esposa de Télefo. En una de ellas fue una hermana del rey Príamo, Astíoque, con la que tuvo varios hijos: Eurípilo, que luchó en la guerra en el bando troyano; Cipariso; Tarcón y Tirseno. En otra, su esposa fue Híera y con ella fue padre de Tarcón y Tirseno. En otras versiones, su esposa era Laódice, hija de Príamo; en otra diferente era la hija de Teutrante, Argíope.


HERACLES Y SU HIJO TÉLEFO
Copia romana del siglo I d.C. después de un original
griego del siglo I a.C.
París, Louvre


EL NACIMIENTO DE TÉLEFO

Télefo fue el hijo de Hércules y Auge, cuyo padre era Aleo rey de Tegea. Un oráculo le confesó a Aleo que su hija tendría un hijo que mataría a sus tíos maternos, es decir, Hipótoo y Pereo, hijos también del rey. En consecuencia, Aleo designó a su hija como sacerdotisa de Atenea, y amenazó con matarla si no se mantenía casta.

Hércules, violó a Auge estando ebrio, y a los pocos meses el padre de la sacerdotisa fue informado. Entregó a su hija al rey de Nauplia, Nauplio, para que se encargase de ahogarla. Pero Auge consiguió dar a luz a Télefo, y Nauplio, en lugar de matarla, la vendió junto con el niño a Teutrante, el rey de Teutrania, en Misia.

En una versión diferente, Télefo fue amamantado por una cierva hasta que unos ganaderos lo encontraron y lo llamaron Télefo, nombre que derivaba de thèle ("ubre") y yelaphòs ("ciervo"). Después, se lo entregaron a su amo, el rey de Córito, que se encariñó de él, cuidándolo como un hijo más. Cuando Télefo llegó a la edad adulta, indagó sobre sus progenitores ante el oráculo de Delfos. El oráculo lo dirigió a Teutrania, donde fue en completo secreto (de ahí que el "El silencio de Télefo" se hiciera, desde entonces, proverbial). Allí, entonces, encontró a su madre.

En ambas versiones se defendía que el rey Teutrante tomó como esposa a Auge y adoptó a Télefo como hijo.


TÉLEFO, REY DE MISIA

En una versión diferentes a las anteriores, Teutrante, en lugar de casarse con Auge, la adoptó como hija. Idas, uno de los famosos argonautas, amenazó con destronar de su reino a Teutrante y Télefo, al llegar a Misia, acompañado por el héroe Partenopeo, se enfrentó a él y lo derrotó, tras lo cual Teutrante le nombró heredero y le dio a su hija adoptiva como esposa, Auge, la propia madre de Télefo. A punto de consumarse el matrimonio entre madre e hijo, ella preparó una espada para matarlo, sin saber que era su hijo, puesto que no quería tener ningún tipo de relación carnal con ningún otro hombre. Pero los dioses enviaron una gran serpiente que provocó que Auge soltase la espada. En ese momento, Télefo quiso matarla, pero ella invocó a Hércules. Así pues, Télefo descubrió que era su madre.

Más tarde se cumplió el oráculo según el que Télefo iba a matar a sus tíos Hipótoo y Pereo.


TÉLEFO EN LA GUERRA DE TROYA

En el inicio de la expedición de los aqueos contra Troya, se equivocaron de rumbo y en lugar de desembarcar en la ciudad del rey Príamo lo hicieron en Misia. En un combate que libró junto sus costas,  pues Télefo era el rey, mató a muchos de sus enemigos y obligó a los restantes a huir. Su victoria hubiera sido completa si Dionisos (o Baco, dios del vino), que protegía a los griegos, no hubiese echo brotar de la tierra una cepa de vid con cuyas ramas se enredaron los pies de Télefo, ocasionando su caída. 

Aquiles se precipitó sobre él y le hundió su gran lanza sobre un costado. La herida, ancha y muy profunda, que llegó a durar ocho largos años porque no se curaba le causaba inmenso dolor. El oráculo de Delfos le anunció: "que esta herida no podía ser curada sino por el que la había causado". El rey de Misia, disfrazado de mendigo viajó a Áulide, donde se reunían de nuevo los expedicionarios griegos. Solicitado Aquiles para que fuese al campo de Télefo y curara su herida, respondió que no era cirujano y que no tenía remedio alguno para su mal.

Pero Odiseo (Ulises), que sabía que Troya no podía ser tomada si los griegos no contaban entre sus soldados con un hijo de Hércules, explicó el oráculo de Apolo diciendo que la misma lanza que le había producido la herida debía curarla. Aquiles consistió en raspar con un cuchillo la extremidad de su lanza y con la herrumbre que de allí sacó arregló un emplasto que Télefo aplicó sobre la herida, cicatrizándose ésta y quedando, al cabo de pocos días, completamente curado. Agradecido por este servicio, el rey de Misia desertó del partido de Príamo y se unió al ejército griego.

Los griegos y los romanos compusieron muchas tragedias sobre Télefo, de las cuales ninguna ha llegado hasta nosotros. En todas ellas debía de aparecer este héroe, mendigo, vagabundo y colmado de infortunios; los sucesos en que descansa esta tradición son hoy completamente desconocidos.

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