sábado, 25 de enero de 2014

LA ODISEA - EL REGRESO DE ODISEO (CANTOS DEL V AL XII)


Entre los cantos V y XII se narra la etapa llamada El Regreso de Odiseo, donde el héroe llega a la corte del rey Alcínoo y narra todas sus aventuras desde que salió de la ciudad de Troya.


  • CANTO V: ODISEO LLEGA A ESQUERIA DE LOS FEACIOS.

En una nueva asamblea de los dioses, Zeus tomó la decisión de mandar al mensajero de los dioses, Hermes, a la isla de Calipso para que ésta dejase marchar a Odiseo. La ninfa prometió al héroe de la guerra de Troya la inmortalidad si se quedaba, pero el rey de Ítaca prefería salir de la isla y volver con su familia. Tardó cuatro días en construir una balsa y emprendió el viaje al quinto día. Sin embargo, Poseidón, el dios del mar, hundió su embarcación por estar enfadado con Odiseo desde que éste cegó a su hijo Polifemo. Pero la nereida Leucótea ayudó al héroe, dándole una manta con la que debía taparse el pecho y nadar hasta la isla de los feacios.

  • CANTO VI: ODISEO Y NAUSÍCAA.

Atenea visitó en un sueño a la princesa de Esqueria, Nausícaa, hija de Alcínoo; en él, la convenció para que se hiciese cargo de sus responsabilidades como mujer en edad de casarse. Al despertar, Nausícaa pidió a su padre, el rey, un carro con mulas para ir a lavar ropa al río. Mientras ella y sus esclavas descansaban y otras jugaban, Odiseo despertó, las vio y pidió ayuda a la princesa. Nausícaa, impresionada por su forma trabajada de hablar, acogió al héroe y le brindó alimentos. Él la siguió hacia la casa del rey y Nausícaa le indicó cómo debía el héroe pedir a la reina hospitalidad: le señaló un bosque consagrado a la diosa Atenea, situado a las afueras de la ciudad, lugar donde podría descansar. Odiseo aprovechó la ocasión para implorar a la diosa que lo reciban y lo ayuden a llegar a su patria.

  • CANTO VII. ODISEO EN EL PALACIO DE ALCÍNOO.

Guiado hasta allí por su protectora, Atenea, Odiseo fue recibido en palacio por el mismísimo rey de los feacios, Alcinó. Éste lo invitó al banquete que estaba a punto de celebrarse y Odiseo contó todo lo acaecido hasta ese momento, con lo que el soberano quedó gratamente impresionado y le ofrece la mano de su hija. Sin embargo, el griego no aceptó, por lo que el rey cambia su ofrecimiento por ayudarlo a llegar a su isla.

  • CANTO VIII. ODISEO AGASAJADO POR LOS FEACIOS.

Se celebró una fiesta en el palacio en honor del huésped, que aún no se había presentado. Tras una competición de atletismo, en la que Odiseo asombra al público con un gran lanzamiento de disco, comenzó el banquete. El aedo Demódoco amenizó la comida con un canto sobre la mítica guerra de Troya. Y al hablar del episodio del caballo, Odiseo rompió a llorar. El rey mandó al aedo que dejase de cantar y preguntó al huésped sobre su verdadera identidad.

  • CANTO IX. ODISEO CUENTA SUS AVENTURAS: LOS CICONES, LOS LOTÓFAGOS Y LOS CÍCLOPES.

Odiseo se presentó como quién era, rey de Ítaca y comandante de un ejército aqueo, y comenzó a relatar toda la historia desde que salió de la guerra. 

Contó como comienzo que destruyeron la ciudad de Ísmaro, donde se encontraban los Cicones, donde perdió bastantes compañeros. 

Más tarde llegaron a la isla de los Lotófagos. Allí, tres compañeros que comieron la flor de loto perdieron el deseo de regresar, por lo que tuvo que llevárselos a la fuerza.

Posteriormente llegaron a la isla de los Cíclopes. En una caverna se encontraron con el hijo de Poseidón, Polifemo, que se comió a varios de los soldados que Odiseo dirigía. Estaban atrapados en aquella cueva, pues estaba cerrada con una enorme piedra que les impedía salir a ellos y a su propio ganado. Odiseo, armado de astucia, emborrachó con vino al gigante con un sólo ojo, mandó afilar un palo y lo cegaron mientras éste dormía. Ya ciego y para asegurarse de que sus prisioneros no escapasen, el Cíclope tanteaba el lomo de sus reses a medida que iban saliendo de la cueva para ir a pastar, pero cada uno de los marinos iba agarrado al vellón de las ovejas, escondidos entre el vientre y las piernas.


  • CANTO X. LA ISLA DE EOLO: EL PALACIO DE CIRCE, LA HECHICERA.


Odiseo siguió narrando cómo él y sus hombres viajaron hasta la isla de Eolo, dios de los vientos, quién trató de ayudarles a viajar hasta sus hogares en Ítaca. Eolo entregó a Odiseo una bolsa de piel que contenía todos los vientos del oeste. Pero, al acercarse a Ítaca, sus hombres, curiosos y desconfiados, decidieron ver lo que había en la bolsa. Así pues, los vientos se escaparon, desencadenando una terrible tormenta que hizo desaparecer la esperanza del regreso.

Tras seis días de navegación sin rumbo, llegaron a la isla de los Lestrigones, gigantes antropófagos que devoraron a casi todos los compañeros de Odiseo.

Huyendo atemorizados, llegaron a la isla de la hechicera Circe, quien dijo al héroe que para regresar a su casa debería pasar por el país de los muertos. Al igual que la ninfa Calipso, Circe se enamoró de Odiseo, pero no llegó a ser correspondida.


  • CANTO XI. DESCENSO AL HADES.

Tras llegar al país de los Cimerios y realizar el sacrificio de varias ovejas, Odiseo visitó la morada del dios de los muertos, Hades, para consultar al adivino Tiresias, quien le profetizó un difícil regreso a Ítaca. A su encuentro salieron todos los espectros, quienes quisieron beber la sangre de los animales sacrificados. Odiseo se la dio en primer lugar a Tiresias, luego a su madre, Anticlea, y también bebieron varias mujeres destacadas y algunos combatientes que habían muerto en la guerra de Troya.

  • CANTO XII. LAS SIRENAS, ESCILA Y CARIBDIS, LA ISLA DE HELIOS Y OGIGIA.

De nuevo en ruta, Odiseo y sus compañeros consiguieron escapar de las Sirenas, cuyo canto hacía enloquecer a quien las oyese. Para ello, Odiseo ordenó a sus hombres taparse los oídos con cera exceptuándolo a él, quien mandó ser atado al mástil del barco.

Escaparon también de las peligrosas Caribdis y Escila.

Consiguieron llegar a Trinacria (Sicilia), la isla del Sol. Pese a las advertencias de no tocar el ganado del dios Sol Helios, los compañeros sacrificaron varias reses, lo que provocó la cólera de la divinidad. Al hacerse de nuevo al mar, Zeus lanzó un rayo que destruyó y hundió la nave, y sólo sobrevivió Odiseo, que llegó a la isla de Calipso, lugar donde se econtraba al principio de la historia.

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