miércoles, 5 de febrero de 2014

ODISEO Y LAS SIRENAS


Antes de despedirse de Odiseo, que mientras tanto había vuelto de los infiernos, Circe desveló al héroe las nuevas aventuras que lo esperaban, dándole así algunas indicaciones útiles sobre la forma de comportarse, y luego desapareció.

Odiseo y sus compañeros reemprendieron el viaje y llegaron hasta la isla de las Sirenas. Eran, en la mitología griega ninfas o deidades marinas, y se las describía como mujeres hermosas que hechizaban a los marineros con sus cantos. Aunque en su forma en vasos las mostraban como híbridos de mujer y ave, posteriormente la representación más común las describía como hermosas mujeres con cola de pez en lugar de piernas, como Tritón.

En el marco de la mitología griega, las sirenas eran criaturas ligeramente difusas debido al remoto y rico trasfondo de su origen, probablemente ligado al mundo de los muertos. Según los mitos originales se trataba de seres con cuerpo de pájaro y rostro o torso de mujer, que inequívocamente se distinguían por el hecho de tener una voz musical, prodigiosamente atractiva e hipnótica. La tradición las hacía habitar en una isla del mar Mediterráneo frente a Sorrento, en la costa de la Italia meridional: en ocasiones se alude concretamente a Capri.

El primer testimonio escrito que se ha conservado de ellas era su mención en la Odisea de Homero. Sin embargo, ya figuraban con la citada forma en las representaciones artísticas más antiguas de Grecia, muchas de las cuales son monumentos y ofrendas funerarias. Si bien es un tema que sigue siendo objeto de debate entre los expertos, parece plausible que, en un principio, los griegos hubieran visto a estas criaturas como las encargadas de transportar almas al Hades.

Como la maga Circe le había sugerido al rey de Ítaca, taponó con cera los oídos de sus compañeros e hizo que lo atasen al mástil de la nave. Avistada la embarcación, las Sirenas entonaron un bellísimo canto y llamaron con persuasivas voces a Odiseo que, completamente extasiado, intentó desatarse para echarse al mar. Pero dos de sus soldados se levantaron y ataron al héroe aún más fuerte al tronco que se alzaba en el medio del barco. 

Una vez que la isla quedó atrás, los compañeros se deshicieron de los tapones de cera y liberaron a Odiseo.

Según otra versión del mito, las Sirenas, despechadas por no haber sido escuchadas, se quitaron la vida arrojándose al mar.


ULISES Y LAS SIRENAS
John William Waterhouse
1891
Melbourne, National Gallery of Victoria




ULISES Y LAS SIRENAS
Herbert James Draper 
1909
Kingston upon Hull, Ferens Art Gallery



LAS SIRENAS
John Flaxman

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