lunes, 17 de marzo de 2014

ANFISBENA


La anfisbena (en griego "que va en dos direcciones") también conocida popularmente como Madre de las Hormigas, era una criatura representada como una serpiente comedora de hormigas, con una cabeza en cada extremo de su cuerpo. Ésta se alimentaba de los cadáveres que quedaban atrás, siendo así una especie de serpiente carroñera.

Según la mitología griega, este monstruo habría nacido de la sangre que goteó la cabeza de la célebre gorgona Medusa cuando Perseo volaba sobre el desierto libio con ella en su mano. El ejército de Catón la encontró entonces en su marcha junto a otras serpientes. 

Las descripciones más antiguas de la Anfisbena la describían como una gran serpiente pero con una cabeza en cada extremo. Así pues, Plinio el Viejo afirmaba en el siglo I en su Naturalis Historia: "la anfisbena tiene cabezas gemelas, es decir, una también al final de la cola, como si no le bastase con verter veneno por una boca". 

Pero las representaciones medievales y más tardías la mostraban con dos o más patas escamadas: eran, en concreto, patas de pollo. Por otro lado, también se imaginaba que tenían alas con plumas. Algunos autores incluso la representaban con cuernos en la cabeza delantera  y pequeñas orejas redondas en la trasera. Estos cuernos eran largos y curvados hacia arriba o ligeramente en espiral. Mientras algunos bestiarios de la Edad Media la mostraban con una segunda cabeza al final de la cola, otros lo hacían con dos especie de cuellos de igual tamaño, por lo que no podría saberse cuál era la trasera. Muchas descripciones de este monstruo afirmaban que sus ojos brillaban como velas o relámpagos. Pero el poeta Nicandro parece contradecir esto último como "siempre con ojos nublados" y también defendía que "en cada extremo sobresale una barbilla roma, cada una lejos de la otra".

La Anfisbena tenía diversas habilidades:
  • Regenerativas: si la criatura era cortada en dos pedazos, ambos trozos podían volver a juntarse.
  • Tenía también colmillos venenosos, afirmado por Plinio el Viejo.
  • Tendría una duplicidad eficaz, pues sus cabezas podían realizar más de una actividad al mismo tiempo, tal y como explicaba Sir Thomas Browne: "[...]mientras una lloraba la otra reía, mientras una callaba la otra hablaba, mientras una estaba despierta la otra dormía; así se afirma en tres ejemplos notables de Petrarca, Vicencio y la Historia de Escocia de Buchanan".
  • Según algunas versiones, era una criatura caracterizada por la velocidad de cualquier movimiento y, en el caso de las que no tenían patas, podía deslizarse en ambas direcciones, como nos indicaba Isidoro de Sevilla: "puede moverse en la dirección de cada cabeza con un movimiento circular". Por otro lado, en cambio, el poeta Nicandro la describía como "lenta en movimiento".
  • Al sujetar las mandíbulas de sus dos cabezas o al agarrar el cuello de una en la boca de la otra, la Anfisbena podía rodar como un aro, siendo representada de esta manera comúnmente por artistas del medievo.
  • Por otro lado, a diferencia de la mayoría de las serpientes, la Anfisbena no se veía afectada por el frío, siendo una criatura de sangre caliente.

Además, tendría diversos usos entre las tradiciones antiguas. Por ejemplo, las mujeres embarazadas que llevasen una anfisbena en torno a sus cuellos tendrían, supuestamente, unos embarazos seguros o incluso llevar una anfisbena muerta o su piel curaría la artitris.

Están presentes figuras similares a la anfisbena en otras mitologías, como por ejemplo las centroamericanas precolombinas y las africanas, siempre con significados diferentes. Este animal aparecía incluso en numeroso bestiarios europeos medievales, situándola casi siempre en el continente africano.




DIVERSAS REPRESENTACIONES DE LA ANFISBENA

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