viernes, 21 de marzo de 2014

ARIÓN


Arión era un fabuloso caballo alado de pezuñas negras que poseía el don de la palabra y la inmortalidad. Su nombre significaba, según el griego antiguo, "mejor", "más fuerte" o incluso "más valeroso".

El dios de los mares, Poseidón, que además del mar lo era de los equinos, intentó una vez seducir a su hermana Deméter (Ceres en la Antigua Roma). La diosa, que entonces sólo tenía su cabeza en encontrar a su desaparecida hija Perséfone (Proserpina en Roma), raptada por Hades (Plutón), se transformó en una yegua para evitar las solicitudes del dios. Pero éste la desubrió y, transformándose a su vez en un caballo, la violó. Deméter quedó así embarazada y dio a luz más tarde a Arión, un maravilloso caballo, y a una hija llamada Despoina, pero cuyo nombre era totalmente desconocido a los no iniciados en sus misterios. Este curioso y prácticamente desconocido episodio sucedió en la región de Telpusia, en la Arcadia griega, cuyo rey, Oncio, se apropió del caballo. 

Cuando el célebre héroe y semidiós Heracles marchaba contra Élide pasó por Arcadia y rogó al rey Oncio el fantástico caballo. Montado en él conseguiría, pues, conquistar la ciudad, tras lo cual lo regaló a Adrasto de Argos. Poseer esta cabalgadura supuso la salvación de este soberano, pues Arión lo libró de la muerte cuando el ejército que comandaba fue derrotado en la conocida Guerra de Los Siete contra Tebas. 

A parte del rey de Argos, el célebre Copreo también se cuenta como uno de los dueños del caballo.

Sin embargo, otros autores defendían que Arión fue un hijo partenogénito de Gea, la Tierra o que nació de la unión entre el viento Céfiro y la harpía Podarge.

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