sábado, 15 de marzo de 2014

BASILISCO


El basilisco (del latín basiliscus, y éste del griego basilískos, "pequeño rey") era un ser mitológico griego descrito como una pequeña serpiente cargada de veneno letal y que podía llegar a matar con una simple mirada, siendo considerado así el rey de las serpientes. Más tarde se ha ido representando de diversas maneras, siempre con características reptilianas.

Según Plinio el Viajo en su Naturalis Historia, era oriundo de Cirene, y no medía más de 20 dedos de longitud. Poseía una marca blanca en la cabeza semejante a una diadema. Además del poder de la mirada asesina, su influencia era tan nociva que su aliento marchitaba la flora del entorno y resquebrajaba cualquier piedra. Los únicos métodos seguros para acabar con su vida era con el canto del gallo, el cual lo aterrorizaba, o con una comadreja, que era el único animal capaz en vencerle con su olor, si bien al coste de morir también ella.

En la Edad Antigua, como la mayoría de las bestias mitológicas, el origen del basilisco se perdía en el tiempo. Las culturas antiguas dejaron algunas muestras de la creencia en él y otras serpientes monstruosas en las artes. Sin embargo, es en la tradición escrita donde mejor se puede seguir su trayectoria y evolución.

Los egipcios pensaban que esta criatura nacía de los huevos de Ibis. En el Antiguo Testamento podríamos encontrar siete referencias al basilisco, en cuatro libros diferentes. Hasta el siglo I d.C. era visto como una serpiente excepcionalmente dañina, pero físicamente no difieren mucho de otros ofidios.


REPRESENTACIÓN DEL BASILISCO
SEGÚN LOS ANTIGUOS

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