jueves, 27 de marzo de 2014

CIERVA DE CERINEA


La famosa Cierva de Cerinea era una criatura de la mitología griega, siendo la protagonista de el tercero de los célebres trabajos de Heracles. Heracles tenía el deber de capturar a esta cierva para llevarla viva a Micenas y entregársela así a su primo, el rey Euristeo. 

Este mamífero majestuoso tenía pezuñas de bronce y una gran cornamenta de oro. Era un animal protegido ya que estaba consagrada por parte de la pléyade Táigete a la diosa de la caza, Artemisa (Diana en Roma). Era una de las cinco ciervas que la divinidad había intentado capturar en alguna que otra ocasión para engancharlas a su carro. Ésta, en cambio, había sido la única que había logrado escapar.

La cierva era un animal extremadamente veloz. Prueba de ello era que las fechas de el gran Heracles ni siquiera se acercaban a su cuerpo. Así pues, no le resultaría fácil al famoso héroe atraparla: la persiguió día y noche sin descanso alguno hasta llegar al país de los Hiperbóreos. Estando allí la pudo capturar (que llegó a tardar un año largo para ello) mientras abrevaba, y después la llevó al rey de Micenas.
                        
Heracles era consciente de que si derramaba una sola gota de sangre de su presa tendría que dar explicaciones y sufrir el consiguiente castigo. Aprovechando que la cierva bebía tranquilamente, el semidiós le atravesó las dos patas por la piel utilizando una flecha. Hizo pasarla entre el tendón y el hueso sin llegar a derramar sangre. Una vez inmovilizada, la apresó y se la llevo a la ciudad de Micenas. Esta gran hazaña serviría de modelo para otros muchos héroes de la antigüedad, como Yhuidr y Casto.


HERACLES CAPTURA A LA CIERVA
DE CERINEA 
Anfora ática de figuras negras
540 - 530 a.C.
Londres, British Museum

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