jueves, 6 de marzo de 2014

LA GIGANTOMAQUIA


La Gigantomaquia era, literalmente en griego antiguo "la guerra de los gigantes", siendo un episodio fundamental en la mitología griega que seguía a la Titanomaquia. Cuando Zeus, nuevo soberano de las divinidades griegas derrotó a su padre Cronos y sus aliados, sus hermanos titanes, los encerró en el más profundo espacio del inframundo, es decir, en el Tártaro para evitar cualquier peligro. Su abuela Gea, madre de Cronos y Rea, se enfadó por ello y engendró a los Gigantes, que entamblaron combate contra los dioses olímpios.

Los Olímpicos conocían un oráculo que defendía que los Gigantes no podrían morir a manos de los dioses a no ser que un mortal luchara a su lado, por lo que Zeus hizo llamar, por medio de Atenea a su hijo Heracles, un semidiós mortal. A su vez, Gea fabricó un brebaje que impedía también que los Gigantes pudiesen morir a manos de un mortal. Al jactarse de esta situación, el padre de los dioses impidió que Helios, Selene y Eos se levantasen y consiguió destruir la pócima creada por su abuela.

La batalla se libró en Flegra ("tierra ardiente") o en Palene que era donde habitaban los Gigantes. Entre todos ellos, Apolodoro afirmaba que Porfirión y Alcioneo eran los más destacados. Éste último, que se había llevado las vacas del ganado del dios Helios desde Eritia, era inmortal siempre que luchase en su tierra natal, mientras que Homero aportaba el dato de que Eurimedonte reinaba sobre ellos.

Los Gigantes llevaron a cabo un primer ataque contra los dioses armados con rocas enormes y grandes trocos de árboles. Heracles atracó primero a Alcioneo, atravesándolo con una de sus flechas envenenadas. Pero tal como el gigante caía al suelo volvía a la vida de nuevo. Siguiendo el consejo de la diosa de la sabiduría Atenea, el héroe lo arrastró fuera de su tierra de origen, logrando matarlo definitivamente. Se pensaba también que, al haber heredado la fuerza Zeus, Heracles mató al gigante partiéndolo el cuello con sus manos. Ponrfirión atacó a Heracles e intentó violar a Hera. Pero Zeus lo fulminó con el rayo y Heracles lo remató con sus flechas. Efialtes murió de un flechazo en cada ojo, uno de Apolo y otro de Heracles. 

Cuando Encélado abandonaba el cambo de batalla, Atenea lo aplastó con la isla de Sicilia, donde quedó perpetuamente encarcelado, por lo que su aliento de fuego surgiría del Etna. Según otras fuentes fue muerto por el sátiro Sileno. Mimas fue sepultado por el dios de la forja, Hefesto, bajo una masa de metal fundido en la que se mantendría preso; al igual que Encélado escupiría fuego por el centro de una alta colina, siendo la fuerza volcánica del monte Vesubio.

Polibotes fue enterrado por Poseidón, quien le arrojó un pedazo de la isla de Cos, dando así lugar a la nueva isla de Nisiros. Hipólito fue derrotado por el mensajero de los dioses, Hermes, llevando éste un casco que lo hacía invisible (el casco de Hades). Gratión fue abatido por las flechas de Artemisa; Dionisos noqueó a Éurito con su tirso; Hécate quemó a Clitio con sus infernales antorchas; y armadas con sus mazas de bronce, las Moiras mataron a Agrio y Toante.

Aunque Hera, la diosa reina, derrotó al gigante Foitos. también convenció a unos cuantos gigantes para luchar contra Dionisos, como por ejemplo Ctonio, que fue muerto por Demeter, prometiéndole a cambio a Afrodita. 

Además, cada gigante fue rematado por las flechas de Heracles empapadas en el veneno de la Hidra de Lerna, exceptuando los que quedaron presos bajo islas.


LA CAÍDA DE LOS GIGANTES
Giulio Romano
1532 - 1534
Mantua, Palazzo Te

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