miércoles, 12 de marzo de 2014

LOS ARÚSPICES O HARÚSPICES


Los arúspices (o harúspices) eran unos adivinos un adivino de menor jerarquía que los augures, constituyendo entre los romanos una clase de sacerdotes. Su cometido se limitaba a predecir el futuro sin otro elemento de juicio que un minucioso examen de las entrañas de las víctimas animales ofrecidas en sacrificio.

Las diferentes prácticas que han subsistido hasta hoy en día con la ayuda del pozo del café y otros procedimientos similares no son más que una simple supervivencia, habiendo perdido su significado original, de un conjunto de ritos que se remontan probablemente hasta la prehistoria, estando ligados a una práctica chamánica.

En la antigüedad, el arúspice interpretaba la voluntad divina leyendo las entrañas de un animal sacrificado.El animal era ritualmente abatido, el sacerdote podía entonces determinar el tamaño, la forma, el color, los signos particulares de ciertos órganos -generalmente el hígado, cuyo hallazgo de maquetas de broce con uso didáctico para este tipo de adivinación, como el de Piacenza en Etruria-. Por fin, cuando la criatura era sacrificada, la carne se asaba y se dividía entre los participantes en la ceremonia en el transcurso de un banquete. El órgano era dividido en cuatro partes diferentes, correspondientes a los cuatro puntos cardinales. Cada uno de ellos representaba la residencia de algunas deidades invocadas, a las que el oficiante pedía la intercesión en los asuntos de los mortales.

Los arúspices de Etruria fueron consultados en privado durante todo el imperio romano. El Senado tenía a la "disciplina etrusca" en gran consideración y los arúspices serían consultados siempre antes de tomar alguna determinación. El célebre emperador Claudio estudió el idioma etrusco, aprendió a leerlo e interpretarlo y creó un collegium de sesenta arúspices que existió hasta el año 408. También ofrecieron sus servicios a Pompeyano, prefecto de Roma, para salvar a la ciudad del asalto de los godos; el obispo cristiano Inocente, aunque reticente, aceptó dicha proposición a cambio de que los ritos permaneciesen en secreto. Como es sabido, su práctica tuvo poco efecto sobre las invasiones, pues la caída de Roma era inevitable a causa del derrumbamiento de diferentes características del sistema romano sólido, simple pero poco flexible.

Eran percibidos como simples charlatanes en época imperial: Catón defendía que "dos arúspices no podían mirarse sin reírse".

Parece que nunca hubo mujeres en el collegium de los arúspices, ni ejercieron jamás esta función. Había, por el contrario, hechiceras, las cuales, como en el testimonio de las Metarmofosis de Apuelyo eran particularmente numerosas y reputadas en Tesalia, Grecia.


ARÚSPICES EXAMINANDO LAS
ENTRAÑAS DE LA VÍCTIMA

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