lunes, 10 de marzo de 2014

LOS MAGOS


Se da el nombre de magia al arte de producir efectos sobrenaturales valiéndose de la intervención de las divinidades infernales o por medio de palabras cabalísticas y ceremonias misteriosas.

Los antiguos estaban convencidos de que las Magas o Hechiceras ejercían su poderío en el suelo, sobre la tierra y en los infiernos; que podían someter los astros a su voluntad, hacer que la luna descendiese del firmamento, transportar los frutos y las cosechas de un campo a otro, evocar los manes y hablar con las sombras. Al imperio de su voz, el día y la noche interrumpían sus cambios; Júpiter no era obedecido ya y los truenos retumbaban sin que él lo supiese; el mar se calmaba o se embravecía a despecho de Neptuno; las montaban se tornaban llanuras, los ríos se volvían hacia su origen y la naturaleza toda sufría hondos trastornos.

Para sus actuaciones mágicas, empleaban las plantas venenosas, los huevos de mochuelo, la sangre de sapo, el tuétano de muchachos y los huesos de los muertos, y con todo ello componían brebajes y filtros que tenían la virtud de inspirar amor u odio, rejuvenecer o envejecer, resucitar o quitar la propia vida. Las hechiceras de Tesalia eran las más renombradas de toda la Grecia Antigua, pues habían recibido de Medea sus innumerables conocimientos mágicos.

Némesis, Perséfone (Proserpina en Roma) y Hécate patrocinaban los sortilegios y encantamientos.


JASÓN Y MEDEA
John William Waterhouse
1907

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