domingo, 6 de abril de 2014

EL LEÓN DE CITERÓN


El león de Citerón era una monstruosa fiera que arrasaba los rebaños de Beocia. Sería conocido porque el célebre Heracles lo mató y desolló.

Era una de las primeras hazañas del héroe. No se ha descrito ninguna capacidad especial o destacable del león, cosa que lo diferenció notablemente del terrible León de Neea, y por ende Heracles le dio fin por medios convencionales. Sin embargo, tardó cincuenta largos y duros días en darle caza.

Tespio, el rey de Tespias, en Beocia, hospedó al semidiós durante ese periodo de tiempo y, teniendo él cincuenta bellas hijas, fraguó el plan de concebir en todas ellas un vástago del poderoso héroe, que por aquel entonces ostentaba tan sólo dieciocho años de edad.

Existen diferentes versiones sobre la forma en la que el soberano logró tal plan, siendo la más aceptada que Heracles yació con una doncella diferente cada noche pensando que se trataba siempre de la misma. Otra defendía, en cambio, que yació con todas ellas en una sola noche o, según otra versión, con sólo cuarenta y nueve, puesto que una se le opuso siendo condenada por ello a la virginidad de por vida.

El numero de hijos también ha variado, siendo de cincuenta a cincuenta y dos teniendo la hija mayor y la menor hijos gemelos, lo único que no cambia en los relatos es el hecho de que toda su descendencia fue masculina.

Después de derrotar al león de Citerón, Heracles lo desolló y vistió su piel, atuendo por el que se le conocería de ahí en adelante: más tarde, cambiaría esa piel por la del León de Nemea, uno de sus doce trabajos.

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