miércoles, 9 de abril de 2014

EL LEÓN DE NEMEA


El león de Nemea era una criatura mitológica griega muy conocida. Era un despiadado monstruo que vivía en Nemea y protagonista de uno de los trabajos del célebre Heracles. Era considerado hijo de los terribles Tifón y Equidna pero otras versiones afirmaban que era descendiente de Ortos y Quimera. Sin embargo, también se ha dicho que habría caído desde la luna como hijo de Zeus y Selene, la Luna.

Esta bestia fue la protagonista principal del primero de los doce trabajos de Heracles, ya que la misión del héroe era matar al león y después despojarlo de su piel. 

Nemea era una localidad que se encontraba entre las famosas ciudades de Argos y Corinto. Ésta estaba siendo devastada con severa crueldado por este león monstruoso, aterrorizando así los alrededores. Era un monstruo cuasi invencible porque tenía una piel que lo protegía de las heridas por metales, piedras o armas. Cuando Heracles se dirigió a cazarlo se hospedó en casa de Molorco, partiendo después hacia la guarida de la fiera. 

Cuando el héroe se enfrentó al león de Nemea por primera vez usó su arco y sus flechas, un garrote hecho del olivo que él mismo había arrancado y una resistente espada de bronce. Sin embargo, todas las armas resultaron inútiles. 

La morada del animal tenía dos entradas diferentes: Heracles lo azuzó hasta que el animal penetró en ella, taponó una de las entradas y lo acorraló por la contraria. Así consiguió atraparlo y lo mató estrangulándolo con su inmensa fuerza.

El cuerpo del león fue llevado a Micenas para que el rey Euristeo pudiese contemplar la prueba de la hazaña de Heracles. Euristeo se asustó de tal manera que prohibió al héroe volver a entrar en su ciudad, ordenándole que de ahí en adelante le mostrase el fruto de sus trabajos desde la parte exterior de las murallas. Euristeo mandó a sus herreros para que le forjasen una tinaja de bronce que escondió bajo tierra. Ésta sería su refugio cada vez que se anunciaba a Heracles, comunicándole sus instrucciones a través de un heraldo.

Heracles empleó muchísimas horas intentando desollar al león sin conseguir éxito alguno. Por fin, Atenea, disfrazada de una vieja bruja, ayudó al semidiós a advertir que las mejores herramientas para cortar pieles eran las propias garras del inerte león. De esta manera, con una pequeña intervención divina, consiguió la piel de león, que desde entonces vestiría a modo de armadura, usando la cabeza del animal como un yelmo impenetrable.


HÉRCULES Y EL LEÓN DE NEMEA
Peter Paul Rubens
Colección Privada

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