domingo, 6 de abril de 2014

LOS DÁCTILOS


Los Dáctilos eran una raza arcaica de hombres fálicos relacionados con la Gran Madre, es decir, Cibeles o Rea. Se consideraban hombres-espíritu al igual que los Curetes, los Cabiros o los Coribantes. Los Dáctilos fueron antiguos herreros y hechiceros sanadores. Según algunas tradiciones eran trabajadores del dios de la forja y la industria, Hefesto (Vulcano en la Antigua Roma), y enseñaron a trabajar los metales, las matemáticas y el alfabeto a los mortales.

Cuando la madre de todos los dioses, Rea o Cibeles, supo que el momento del parto le había llegado marchó a una cueva sagrada en el famoso monte Ida. Cuando estaba acuclillada para dar a luz, clavó sus dedos en la Tierra (Gea en Grecia). Así, dio origen a los "dedos ideos", considerados a menudo diez en número, o a veces multiplicados a una raza de diez decenas. Sin embargo, es común que se dijese que eran tres o treinta y tres. Cuando los griegos prestaban un solemne juramento ante los dioses, a menudo presionaban sus manos contra la tierra para pronunciarlo.

Los Dáctilos del monte Ida en Frigia inventaron el arte de la forma para darles así formas útiles usando las llamas del fuego. Además, son conocidos por haber descubierto el hierro. A los tres Dáctilos frigios, que se econtraban al servicio de la Gran Madre, se les solía dar los siguientes nombres: Acmón (el yunque), Damnameneo (el martillo) y Celemis (la fundición). De éste último contó Ovidio la historia de cuando Rea fue ofendida por este compañero de la infancia de Zeus, le pidió que lo transformase en adamanto, duro como espada templada y Zeus así lo hizo.

Los Cabiros se encontraban en la pequeña isla de Samotracia. Eran considerados por el célebre autor clásico Diodoro Sículo dáctilos ideos que habían llegado al oeste desde Frigia. Sus prácticas mágicas habían logrado grandes cosas, como convertir a los habitantes del lugar a su culto secreto.

En la isla de Rodas, los Telquines fueron hombres ctónicos parecidos que eran nueve en total. Fueron recordados por los antiguos griegos como peligrosos herreros y hechiceros del Hades, y multiplicados hasta una raza autóctona completa que el dios Poseidón criaría.

En la isla cretense, tres Dáctilos llevaron nombres sugestivos de curación: Paionio, quién más tarde sería asociado con el dios Ascelpio, Epimedes y Yaso. Se contaba que introdujeron el trabajo del cobre y el hierro en Creta.  De Yaso se decía que había yacido con Rea en un campo arado tres veces diferentes y que la diosa había engendrado a Pluto ("riqueza") con la forma de una abundante cosecha.

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