martes, 22 de abril de 2014

MINOS


Minos era un rey semilegendario de la isla griega de Creta, hijo de Zeus, padre de los dioses, y Europa. La civilización minóica griega recibía de Minos su nombre. No está nada claro si Minos es un nombre o una palabra cretense para rey.

Con su esposa Pasífae fue padre de muchos hijos entre los que destacaban Ariadna, Androgeo, Deucalión, Fedra, Glauco y Catreo. Minos, junto con sus hermanos Radamantis y Sarpedón fue criado por el rey Asterión de Creta. Cuando éste último murió, Minos consiguió el trono desterrando a su hermano Sarpedón y, según otras fuentes, también a Radamantis.


LA MUERTE DE MINOS

Minos buscó al famoso Dédalo de ciudad en ciudad proponiendo un acertijo: ofrecía una caracola espiral y pedía que fuese enhebrada por completo. Cuando el rey cretense llegó a Camico, en Sicilia, el rey Cócalo, sabiendo que Dédalo sería capaz de resolver tal acertijo, buscó al anciano. Éste ató un hilo a una hormiga que recorrió todo el interior de la concha, enebrándola por completo. Minos supo así que Dédalo se encontraba en la corte del rey de Camico y exigió que le fuese entregado de inmediato. Cócalo logró convencerlo para que tomase primero un cálido y relajante baño, y sus hijas lo mataron quemándolo intencionadamente con agua hirviendo.

Después de su muerte, Minos se convirtió en uno de los célebres jueces de los muertos en el Hades. Entre los tres, Minos era el que más protagonismo tenía ya que su opinión suponía ser el voto decisivo.


MINOS EN LA POESÍA

En la Eneida de Virgilio, Minos era el juez de aquellos a los que se había aplicado la pena de muerte tras haber sido acusados falsamente. Minos se sentaba en una urna gigantesca, decidiendo así si las almas deberían ir a los Campos Elíseos o al temible Tártaro. Aunque su autoridad era absoluta, se rodeaba de un jurado mudo para tomar las decisiones. A su vez, Radamantis, su hermano, era un juez del Tártaro que decidía los castigos adecuados para los criminales allí destinados.

En La divina comedia de Dante, Minos se sentaba en la entrada al segundo círculo del Inferno, que es el comienzo del Infierno propiamente dicho. Allí juzgaba incansablemente los pecados de cada alma y le asignaba su justo castigo a cada individuo indicando el círculo al que debía descender. Hacía esto dando el número apropiado de vueltas a su cola alrededor de su cuerpo. También podía hablar para aclarar la ubicación del alma dentro del círculo indicado por las vueltas de su cola.


"ALLÍ ESTA MINOS", LA DIVINA COMEDIA
Inferno, canto V, línea 4
Ilustración de Gustave Doré

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