domingo, 4 de mayo de 2014

ICOR


El icor era un mineral propio de la sangre de los dioses. Era una mítica sustancia que, al parecer, estaba también presente en la ambrosía o el néctar que los dioses comían en sus banquetes, cosa que los volvía inmortales. En apariencia dorado, el icor era venenoso para todo mortal, pues mataba de manera inmediata a todos los que entraban en contacto con la sangre de un inmortal.

Así se describía el momento en el que la diosa Afrodita fue herida por el héroe griego Diomedes:

Brotó la sangre divina, o por mejor decir,
el icor; que tal es lo que tienen los bienaventurados dioses,
pues no comen pan ni beben vino negro, 
y por eso carecen de sangre y son llamados inmortales.

Homero, la Ilíada, 339 - 342.


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