lunes, 30 de junio de 2014

LAS OFRENDAS GRIEGAS


Según el pensamiento romano antiguo, las ofrendas podían ser consideradas un "doy para que dés", es decir, entregar algo a cambio de un favor o protección de los dioses a los que se le entrega. Es una forma de regateo pero la mayoría de las veces las ofrendas son desinteresadas o simples muestras de reconocimiento.


LAS OFRENDAS ESPONTÁNEAS

La ofrenda desinteresada puede encontrarse, por ejemplo, en el campo: pasando cerca de un templo, un campesino depositaba espontáneamente flores. 

Ciertas ofrendas eran, sin embargo, prescritas: es el caso de la libación (spondé), ofrenda sistemática de algunas gotas de un líquido que se va a beber, gotas que se dejan caer al suelo, sobre la víctima de un sacrificio y otra ofrenda. A menudo se trataba incluso de vino. La libación se llevaba a cabo al menos tres veces al día: al levantarse, al cenar y al acostarse. Permite, asimismo, atraer rápidamente la atención de los dioses, a fin de proteger una partida, siendo así un gesto apotropaico ("que aparta el mal"). Incluso, acompaña la firma de un tratado, así spondé, por metonimia, designa también el pacto. Puede así tener lugar en el marco de un ritual más codificado, como el de la invocación a los poderes ctónicos. Una libación, llamada khoé, se parece más al sacrificio porque la bebida vertida no será consumida.

Además, era posible incluso ofrecer vestidos a las estatuas que representaban a los dioses. Así, durante las grandes panateneas, por ejemplo, se paseaban en procesión a la estatua de Atenea, vestida con un peplos tejido durante el año, en las fiestas de las Panateneas.


ESCENA DE LIBACIÓN DE LA
ANTIGUA GRECIA
Copa de figuras rojas
480 a.C.
Louvre, París



LAS OFRENDAS MOTIVADAS

Por otra parte, se practicaba la ofrenda, individual o colectiva, de objetos preciosos, los cuales eran escondidos prácticamente como un verdadero y valiosísimo tesoro. La epigrafía muestra de manera exhaustiva ciertos tesoros, dado que su inventario tenía que ser exacto. El sacerdote saliente, debía demostrar que no se llevaba nada y que mantenía sus cuentas (inventarios). 

Las ciudades victoriosas en tiempos de guerra practicaban este tipo de ofrenda oficial. La ciudad de Delfos ofrece hoy en día numerosos testimonios: allí se alinean los tesoros llenos de objetos (estatuas, pinturas, etc.) conmemorando la victoria ofrecidos por las ciudades, a lo largo de la vía sagrada. A veces las ciudades rivalizaban entre ellas para ofrecer el tesoro más lujoso. Es notable que durante algunos episodios históricos, como la famosa guerra del Peloponeso, los tesoros ofrecidos por ciudades enemigas celebraban victorias de griegos contra otros griegos. Así pues, la relación con el sentimiento religioso puede a veces parecer lejana.

Los griegos también practicaban el exvoto, objeto ofrecido en agradecimiento de alguna ayuda divina. La costumbre concierne principalmente a las curaciones atribuidas a Ascelpio; se le ofrecía, generalmente, una ofrenda representando el miembro curado. Los atletas, por otra parte, agradecían a los dioses su destino con una bella estatua de ellos mismos en caso de victoria. Algunas ciudades como Olimpia tenían emplazamientos específicos reservados a estas estatuas. De manera informal, cuando tenía lugar un suceso inesperado (como una pesca o una caza absolutamente milagrosa) era costumbre reservar una parte del botín para los dioses.

1 comentario:

  1. Anee! Con lo que me gustaba tu blog...Actualizalo!!

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