sábado, 21 de junio de 2014

LOS JUEGOS OLÍMPICOS - LA ORGANIZACIÓN


LA BOULÉ DE OLIMPIA

En los primeros juegos se realizaba una fiesta local en el santuario de Olimpia en honor al padre de los dioses olímpicos, Zeus. Al instaurarse la tregua sagrada, las fiestas se volvieron cada vez más complejas y requirieron de una mayor administración organizativa. Así, la dirección técnica de los juegos y la administración económica pasó a manos de la Boulé de Olimpia (también conocido como Consejo Olímpico). Ésta estaba encargada de elegir a los jueces y podía castigarlos si tenían un mal desempeño aunque no podía cambiar las decisiones de los jueces. Esta unidad administrativa también controlaba los gastos y los ingresos del tesoro de Zeus.

Los hellanódicas eran los jueces de los juegos olímpicos. Tomaban su cargo con diez meses de antelación y permanecían en su cargo por una olimpiada aunque también podían ser reelectos. Sus funciones eran las de seleccionar a los mejores participantes, supervisar los entrenamientos, inspecciones las instalaciones, dirigían las diferentes pruebas y condecoraban a los ganadores.

Por otro lado estaban los theócolos, altos sacerdotes que supervisaban los templos, conservaban los altares y organizaban los ritos. Así pues, su función era específicamente litúrgica.



NORMAS DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS

Las directrices de los juegos estaban grabadas en tablas de bronce que se encontraban en la sede del Senado Olímpico. Entre las reglas se encontraba aquella que los que querían participar, debían ser griegos y de condición libre, tenían que hacer el entrenamiento reglamentario en la ciudad de Elis y prestar un juramento ritual. Por otro lado, estaba aquella que prohibía matar al adversario en la lucha a excepción que fuese una de las pruebas como la del pancracio.



EL DESARROLLO DE LOS JUEGOS

Un año antes del comienzo de las competiciones, los atletas aspirantes debían entrenarse en sus ciudades. La condición de griego era indispensable para poder participar, requisito que terminó con la conquista romana de Grecia. 

Se supone que la duración de los juegos fueron de cinco días y que los diferentes concursos llegaron a ser 23, sin incluir entre ellos los musicales o culturales.

Tampoco hay certeza del orden en el que se desarrollaban los concursos. Partiendo de las hipótesis más lógicas es posible recomponer un programa aproximado de las diversas ceremonias y pruebas atléticas.

En las vísperas de los Juegos Olímpicos, jueces, atletas y entrenadores abandonaban Elis y se dirigían a Olimpa ante el altar de Zeus. Allí hacían un juramento que no iban a delinquir en nada contra los juegos. Los 
atletas también hacían un juramento manifestado que durante diez meses sucesivos habían seguido estrictamente las normas del entrenamiento.

El festival comenzaba con el concurso de heraldos y trompeteros. El segundo día estaba destinado a las competiciones de los jóvenes. 

En el tercer día se desarrollaban las actividades ecuestres en el hipódromo, el espectáculo olímpico más emocionante. Era la jornada aristocrática por excelencia. Se realizaban carreras de cuadrigas o con carros tirados por dos caballos (biga). Como el vencedor era el dueño de la cuadriga o caballo ganador podía serlo una mujer.Ese mismo día en el estadio tenía lugar el pentatlón, cuyo vencedor sería  rey de los vencedores.

El cuarto día era la jornada más importante desde un punto de vista religioso, ya que constituía el núcleo del festival olímpico. Se realizaba el solemne ritual en honor a Zeus y el sacrificio de cien bueyes en su honor (hecatombe). Al quinto día se realizaba el diaulo, el dólico, la lucha, el pugilato y el pancracio. El día finalizaba así con la hoplitodromía. El sexto día era el cierre de los juegos, dándose así la entrega de premios.


LOS PREMIOS

Los ganadores de las diferentes pruebas eran reunidos en el templo de Zeus y recibían así sus premios. No eran ganancias materiales, sino honor y gloria. Se les entregaba un objeto simbólico que en sus orígenes fue una simple manzana. Más tarde fue sustituido por una corona de olivo, que después sería un laurel.

El nombre (del padre), el lugar de nacimiento y el linaje de cada ganador era inscrito en un registro. El que conseguía vencer en todas las pruebas del pentatlón, por ejemplo, tenía derecho a una estatua en el templo de Zeus en Olimpia. Al regresar a sus polis originarias, los ganadores eran recibidos como héroes y poetas y oradores narrarían sus hazañas.


RECONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO
DE ZEUS OLÍMPICO Y LA ESTATUA
DE ZEUS
Libón de Élide
460 a.C.

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